URGENTE

“Mi labor ayuda a mantener vivas las tradiciones”

Inés Lara
|
07/07/2019
Lara es una de las últimas mujeres que se dedican al bordado de trajes típicos en Santiago de la Espada. Es especialista en el refajo de las faldas y, con ello, contribuye a mantener “vivas” las costumbres y tradiciones de la comarca

Inés Lara es de esas mujeres que no dan “puntada ni hilo”. Siempre con su máquina como mayor compañera, dejó su Santiago de la Espada natal para formarse en Barcelona. Desde entonces, se dedica al bordado y, ahora, especialmente a los trajes típicos de Sierra de Segura, una labor que además de haberla dotado con una marca propia, mantiene vivas las costumbres y tradiciones serranas.

—¿Cuál es la principal labor a la que se dedica?

—Mi trabajo consiste en confeccionar los trajes típicos serranos de Santiago de la Espada, concretamente bordo, con una lana especial, el refajo tradicional de la Sierra de Segura, aunque también hago por encargo de otras zonas si me lo requieren. Por otra parte, también realizo labores de bordado de sábanas o cojines, siempre con lana, más fina de la que se usa comúnmente y a máquina.

—¿Qué pasos se deben seguir para la realización del traje?

—Yo siempre trabajo por encargo, por lo que la gente interesada me trae la tela y yo les tomo las medidas y las características con las que lo quieren (más largo o corto). Tras ello, les enseño distintos modelos y el cliente selecciona el estampado y el color. Una vez que concretamos las características y fijamos el precio comienzo con las labores de bordado. El primer paso es hacer una plantilla y dibujarlo, tras ello paso a bordarlo y, por último, hay que confeccionarlo.

—Y para quien no conozca bien la indumentaria propia de la serranía, ¿qué son concretamente los refajos que realiza?

—Es una especie de falda que va bordada por la parte de abajo, que es lo que me encargo de hacer yo. Esta prenda se complementa con las enaguas, las medias, los pololos y las zapatillas, entre otros elementos.

—¿Cuánto tiempo puede emplear en crear un refajo?

—Depende mucho del modelo que realice, hay algunos que no conllevan más de diez días. Sin embargo, hay otros que me pueden ocupar un mes de trabajo o incluso más.

—¿Tiene un uso práctico el traje?

—Sí, se usa para la puesta en escena de los bailes tradicionales de la zona, aunque otras mujeres lo utilizan simplemente para ataviarse de forma tradicional en las fiestas del municipio y en las romerías a lo largo del año.

—¿Hay alguna característica del refajo de la zona de Santiago Pontones especial?

—Sí, el dibujo. En cada zona este cuenta con unas características concretas. En algunos lugares va hasta arriba o los ramos se hacen en ascenso. En el caso de Santiago Pontones los dibujos no son muy extensos, además suelen ser horizontales y en la parte baja de la falda, con unas flores específicas, distintas al resto.

—¿Cuenta con mucha demanda?

—Depende de la época. Ahora sí que tengo mucha carga de trabajo, porque en el municipio se ha creado un grupo de baile y muchas de las mujeres me han encargado sus refajos. Asimismo, también tengo clientes que me han llamado de otras ciudades españolas, tales como Madrid, Barcelona o Córdoba. También hay comercios que se han interesado por mis trabajos para que exponerlos en sus locales.

—¿Cuándo surgió su pasión por el bordado tradicional?

—Siempre. Desde que era pequeña me apasionaban las labores. Decidí irme a Barcelona para estudiar corte y confección, puesto que allí tenía una hermana. Curiosamente, cuando salía de la academia encontré, a pocos metros, otra de bordado y me di cuenta que también quería aprender, porque me gustaban ambas cosas. Con mucho esfuerzo, pues tenía que trabajar los fines de semana para poder estudiar en ambas academias, además de la ayuda de mis padres y de mi hermana, conseguí terminar la formación hace ya casi cuarenta años. Después, combiné ambas labores durante un tiempo, pero decidí decantarme por el bordado pues era lo que más me había gustado siempre.

—Ha sido testigo de la evolución del sector en las últimas décadas. ¿Cómo ha cambiado?

—Muchísimo. Una forma muy sencilla de comprobar ese cambio es la forma de trabajar que teníamos cuando yo empecé, pues todo se bordaba a mano, y ahora, la mayor parte de las labores se hacen a máquina, de hecho, el precio de un traje realizado a mano sería sumamente alto pues conlleva un trabajo muy laborioso. Además, la demanda también se ha transformado, pues antes muchas de las labores se dedicaban a crear el típico ajuar y eso conllevaba mucho trabajo de sábanas, pero desde hace años se dejó de realizar pues la propia sociedad ha cambiado.

—Con su labor, ayuda a mantener las tradiciones serranas. ¿Cree que es así?

—Por supuesto. En la actualidad, hay muy pocas profesionales que se dediquen a la confección de los trajes típicos de la Sierra de Segura, por lo que con mi trabajo y el de algunas compañeras ayuda a que las nuevas generaciones conozcan nuestra esencia y costumbres. Además, aquellos que quisieran un traje típico no podrían hacerse con uno.

—¿Será un orgullo poder contribuir a que se mantenga viva la esencia de Santiago Pontones?

—Sin duda, saber que con mi trabajo contribuyo a que las costumbres sigan presentes en el municipio me aporta una gran felicidad, porque además es nuestro sello. Mi labor, junto a otra iniciativas que se están llevando a cabo, tales como la propia creación del grupo de baile, son un gran paso porque significan que seguimos luchando para mantener vivas nuestras costumbres.

—Actualmente trabaja en un proyecto para el Ayuntamiento. ¿Como surge la iniciativa?

—Se pusieron en contacto conmigo desde el equipo de Gobierno y me propusieron que trabajara de modista para recuperar la indumentaria antigua de Santiago Pontones. Me presenté al proceso de selección y me cogieron, junto con otra compañera, Josefa Morcillo. Se trata de un proyecto muy ilusionante que el Ayuntamiento presentó y la Comunidad Europea va a financiar.

—¿En qué consiste su labor?

—Para poder recuperar la indumentaria, que incluye muchas prendas, como la propia ropa interior, tuvimos que comenzar por desarrollar una labor de investigación. Hablamos con vecinos del municipio, recuperando prendas de la antigüedad y demás, para poder hacer una replica de cada una de las prendas. Algunas no se pueden hacer igual porque el material no es el mismo, pero estamos intentando que sea lo más similar posible. Actualmente, combinamos la investigación con la confección.

—Una vez que finalicen su trabajo, ¿qué se hará con él?

—En principio, creemos que para finales de verano o principios de otoño, se expondrán todas estas prendas, tanto de hombre, mujer, de niño y bebé. Además, se hará un libro en el que constarán los nombres de todas aquellas personas que nos han dejado prendas antiguas, donde se recopilará toda la información de cada artículo, con el objetivo de que las generaciones futuras conozcan el vestuario que usaban nuestros antepasados.

—¿Qué objetivo persiguen con esta propuesta?

—Creemos que es una forma de crear un nuevo atractivo turístico y nos gustaría que se mantuviera en el tiempo.

—¿Cree que también es una forma de incentivar a las nuevas generaciones para que se impliquen?

—Creo que sí, la gente joven no conoce muchas de esas costumbres antiguas, porque es de ellos de quienes dependen que no se pierdan.

—El bordado, ¿tiene futuro?

—Es complicado pues es una tarea a la que muy poca gente se quiere dedicar.

—¿Cómo podría cambiarse?

—Con talleres y clases prácticas que enseñen a los jóvenes y los enseñe a realizar estas labores.

—¿Qué le diría a todos ellos?

—No podemos dejar que se pierdan nuestra tradiciones, son nuestra esencia y belleza, por lo que los animo a que participen y luchen por ellas.

Pieza básica y laboriosa

El refajo es una

pieza fundamental del traje femenino en Segura de la Sierra. Aunque en otras provincias este nombre denomina a la falda interior no visible, aquí nombra a la falda exterior en general. Las pa labras “saya” y “refajo” se usan con igual significado, pero la saya suele representar a la pieza de materiales más finos, y por tanto más lujosa . Los colores son muy vivos, rojo, azul y amarillo en el refajo serrano, mientras que la saya era más austera en marrón y negro. La lana del lugar se hila para obtener estos colores.

El tiempo - Tutiempo.net