URGENTE

Escuchas que atenúan soledades

Las llamadas al Teléfono de la Esperanza aumentan un 40% en estas fechas
  • OÍDO. Voluntarias del “Teléfono de la Esperanza” en Jaén, con el escritor Juan Eslava Galán, en un acto de la ONG.
    OÍDO. Voluntarias del “Teléfono de la Esperanza” en Jaén, con el escritor Juan Eslava Galán, en un acto de la ONG.

La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas”. Esta frase del padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, encabeza la web del “Teléfono de la Esperanza”. Una organización no gubernamental que, en esta época de celebraciones familiares, reencuentros y proclamación de buenos deseos para todo el mundo, recibe hasta un “40% más” de llamadas, como consecuencia de la magnitud que adquieren vacíos, traumas, insatisfacciones y soledades.

“Son llamadas en situación de crisis. Gente agobiada a la que la soledad se le ha echado encima”, explica la responsable del “Teléfono de la Esperanza” en Jaén, María José Martos. Indica que el perfil de los usuarios son personas que están entrando o saliendo de depresiones y, sobre todo, mujeres “de entre treinta y tantos a cincuenta y tantos años de edad”. No es raro. “A nivel emocional les cuesta menos hablar que a los hombres”, señala Martos. Los problemas que se trasladan son variopintos. La crisis económica ha incrementado el número de llamadas, pero no faltan “las historias de separaciones, problemas con los hijos” y las que están consideradas como las peores soledades: las que se sienten aun estando acompañados. “Estamos en la era de la comunicación, pero no sabemos decir cosas. Tenemos profundas soledades y no sabemos comunicarnos con el otro”, expone la responsable de la organización en Jaén, que destaca el carácter “milagroso” de la escucha: “Es bajar mis ruidos para entender qué quiere el otro y puede que solo sea que alguien esté al otro lado”. El “Teléfono de la Esperanza” está operativo los 365 días del año, las 24 horas. En Jaén, cuenta con 29 voluntarios cualificados que lo atienden por turnos. Y si de algo son muy conscientes es de que “no se aconseja nada”. “Cuando tú desangustias a una persona, ella se da cuenta por sí sola de qué parte de responsabilidad tiene en que ese problema del que habla esté ahí y de que la solución está en sus manos”, comenta Martos, que advierte del estrés, la angustia y la “desesperanza” que acusan muchas de las mujeres de hoy. “Creen que pueden llevar a los padres, a los hijos, a los maridos..., todo para adelante, y llega un momento en el que se sienten solas y desbordadas, porque ¡no podemos con todo!”, aclara, mientras subraya la importancia de decir “no”: “Esta sociedad nos exige demasiado y nosotros tenemos que aprender a poner el límite”.

La media de atenciones en Jaén está en torno a las “50 llamadas semanales”, que aumentan notablemente en Navidad y con los cambios de estaciones. Tanto en Nochebuena como en Nochevieja, el número de voluntarios para atender el teléfono son dos personas por turnos. ¿Qué requisitos tienen que reunir? Ante todo, que no quieran rellenar huecos con el voluntariado, apunta Martos. No puede ser para aparentar o para sentirse superior. “Tiene que tener resueltas sus historias personales previamente y querer devolverle a la vida lo que nos ha dado”, sintetiza Martos. Además de las llamadas, el “Teléfono de la Esperanza” organiza talleres para la salud emocional e imparte formación para el voluntariado.