URGENTE

El Ayuntamiento de Baeza y el Real Monasterio de San Antonio de Padua firmaron un convenio para que la dirección técnica y la redacción del proyecto de las obras que se realizarán en el convento se llevan a cabo por técnicos municipales del Consistorio baezano. Solo falta que se apruebe la licencia de obras para que los trabajadores del Ayuntamiento empiecen con la reforma, tanto en la capilla como en las propias instalaciones. La Caja Rural de Jaén también colabora de manera económica en dichas obras en el convento.

Según Francisco de Cózar Martínez, en su obra “Noticias y Documentos para la Historia de Baeza” en 1883, se construyó en 1409 con destino para religiosos claustrales, en cuya época fue lego del mismo, San Diego de Alcalá. Las monjas todavía conservan el mortero de piedra que usaba en sus labores de cocina. Los religiosos permanecieron desde 1409 hasta 1493, que fueron trasladados a otros monasterios debido a la reforma que llevaron a cabo los Reyes Católicos. Al quedar desierto y, ante la ruina del convento Santa Clara, las religiosas clarisas franciscanas solicitaron el traslado al convento de San Antonio que ocuparon a finales del siglo XV.

En el antiguo retablo mayor, destruido en 1936, se guardaban reliquias de San Antonio, San Laureano y un Lignum Crucis, entre otras. Es tradición que la Reina Católica se hospedó varios días en este monasterio a su vuelta de la conquista de Granada, donándoles un Niño Jesús. Por este motivo este monasterio lleva el nombre de Real. Antes de la destrucción de la Guerra Civil, existió un archivo así como una pintura en lienzo de la Virgen de los Dolores, llamada del transito y que, en épocas de epidemias, sequías, u otros sucesos, se procesionaba por el claustro en rogativas.

Por bula del papa Paulo III, esta iglesia goza de indulgencia plenaria para todos los visitantes desde la víspera el día de Santa Clara hasta la puesta del sol del día de la Santa, rezando lo que tuvieran a bien en su devoción por la intención de dicho pontífice. La vida de clausura de estas monjas es fundamentalmente contemplativa.

En cuanto al monasterio, el exterior es muy sencillo, destaca una espadaña y la portada plateresa de medio punto con archivoltas que descansan en una sencilla imposta y, a ambos lados, columnas superpuestas con capiteles diferentes y sencillos. Encima, un segundo cuerpo con una hornacina central con la imagen de San Antonio y a los lados en los límites laterales, pilastras acanaladas con capieteles igualmente sencillos.