Condena al SAS por la muerte de un menor por meningitis

El médico confundió la enfermedad con cefaleas y estrabismo

23 jul 2016 / 11:57 H.

Miguel Ángel Martos Garrido tenía tan solo 13 años cuando falleció el 2 de marzo de 2013 en el Hospital Materno Infantil de Jaén como consecuencia de un meningitis. Desde entonces, y con la ayuda de los abogados Alfonso Ramírez y José Luis Vilar, sus padres están luchando a brazo partido para intentar demostrar que la muerte de su hijo se debió a una negligencia del pediatra que lo atendió varios días antes del fallecimiento y que cometió un grave error de diagnóstico. Confundió la enfermedad con una cefalea y un incipiente estrabismo y, de hecho, recomendó a la familia que llevara al niño a un óptico-optimetrista. Apenas dos días después de ese juicio clínico, la vida de Miguel Ángel se apagó.

La Justicia acaba de dar la razón a los progenitores y ha estimado la reclamación civil que interpusieron por el mal funcionamiento del servicio público sanitario. De hecho, el Juzgado de lo Contencioso número 1 de Jaén condena al SAS a pagar a los padres 143.794 euros por la muerte del menor linarense. La sentencia todavía no es firme y puede recurrirse.

El calvario de esta familia comenzó el 16 de febrero de 2013. Miguel Ángel Martos cayó enfermo. Presentaba vómitos y un intenso dolor de cabeza. En el centro de salud Virgen de Linarejos le dijeron que estaba incubando una gastroenteritis aguda y se le prescribió dieta blanda, ibuprofeno y paracetamol. Sin embargo, el niño no mejoró. Todo lo contrario. Su estado fue empeorando progresivamente. Los padres lo llevaron al mismo centro de salud el 28 de febrero, es decir, doce días después de la primera consulta. Era el día de su cumpleaños. Además de los síntomas anteriores, el adolescente presentaba ya un ojo desviado, visión borrosa, fiebre y “una cierta rigidez cervical” —el signo de que se puede estar ante una meningitis—. Por ello, el pediatra lo derivó al Hospital de San Agustín de Linares ese mismo día.

Allí, en Urgencias, fue atendido por el doctor B. B. T. Tras explorarlo, el médico le dio el alta a Miguel Ángel y le diagnosticó cefalea y estrabismo. 48 horas después, el adolescente falleció. La Justicia ha estimado que la muerte se debió a un error en el diagnóstico que pudo haberse evitado: “El menor presentaba ya una evolución de suficientes días, desde el 16 de febrero, con cefalea intensa, vómitos, diplopia y visión borrosa, que permitía intuir la afectación neurológica del paciente, lo que exigía una serie de pruebas diagnósticas que se practicaron cuando ya era demasiado tarde”, explica la sentencia del magistrado Raúl Muñoz Pérez, titular del Contencioso número 1 de Jaén.

En este sentido, el juez aclara que no fue un simple retraso de 48 horas, como mantuvo el SAS en el juicio, sino que fue un error “cometido con casi dos semanas de evolución negativa, retrasando dos días más un tratamiento más adecuado”. Recuerda que el menor presentaba los primeros síntomas compatibles con la meningitis el día 16 de febrero. Por ello, se aplica la doctrina de la pérdida de oportunidad. “No fue tratado hasta que su situación era ya irreversible”, concluye.

Miguel Martos, el padre del menor fallecido, se muestra relativamente satisfecho con la resolución judicial: “Lo que hemos querido es que se nos reconozca que llevábamos razón, que con mi hijo se cometió una negligencia muy grave. El dinero no nos importa. Nos da igual, porque no nos devolverá a nuestro niño”, explica. El progenitor lamenta, igualmente, que el Hospital San Agustín sigue sin contar con un pediatra en el área de Urgencias: “Si no se soluciona, estamos expuestos a que repitan estos casos”.