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martes, 25 junio 2019
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URGENTE
Imagen MIGUEL LECHUGA
Miguel Lechuga

Testigo de un regalo

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El pasado día 6 de este mes tuve la suerte de estar presente en un encuentro de catequistas celebrado en Martos, al que acudieron más de 400 catequistas de toda la Diócesis. El lema: “Testigos de la fe ayer y hoy”. Se realizaron diversas actividades, entre ellas los testimonios de tres personas que no dejaron indiferentes a nadie. Comenzó el Padre Naim, sacerdote iraquí, que relató el asesinato de su hermano, en plena calle, por el mero hecho de ser cristiano. Habló de perdón, incluso a los que acabaron con la vida de su hermano; y habló de la oración, como remedio contra el miedo. A continuación, me impactó el testimonio de Tíscar Espigares, de la Comunidad de Sant’Egidio de Madrid, cuando relató que en su ayuda a los pobres que viven en las calles de Madrid, uno de estos le dijo que al igual que para los cristianos el domingo era el día en que Jesucristo resucitó, para ellos el miércoles es el día de la resurrección, porque es el día en que reciben la visita de esta Comunidad. Y para finalizar, fueron las palabras de Dunia María Abdelaziz Munim, de origen bereber, que pertenece a la Congregación de “Inmaculada Niña”, las que me cautivaron. Compartió su encuentro con Dios en el Sagrario del colegio mayor, que le llevó a convertirse del islam al cristianismo y hacerse religiosa entregando su vida a los más desfavorecidos. El encuentro terminó con la música de Unai Quirós, su concierto-testimonio fue una bendición para el alma. Fui a Martos para acompañar, ya que no soy catequista, pero me sentí acompañado. Acompañado por la presencia de tantos testigos de la fe, acompañado por la presencia del Señor, e inmensamente regalado por lo allí vivido. Regalos que me llevan a cuestionar cuál es mi testimonio de fe cristiana. Hoy día no es fácil ser testigo de la fe, pero a las puertas de volver a celebrar la pasión, muerte y resurrección de Jesús, me siento con más fuerzas e ilusión que nunca para testimoniar mi fe en Cristo. Es tanto lo recibido que deseo poder transmitirlo con mi vida, sin miedo, con ganas, superando obstáculos, limitaciones y aprendiendo de las caídas.