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viernes, 21 junio 2019
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URGENTE
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Manuela Rosa Jaenes

Sin noticias de Dios

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Dice la Iglesia que la oración es la forma que tiene el cristiano para dirigirse a Dios y establecer una relación personal de amistad con él. Refleja, además, la actitud de piedad que posee todo ser humano y es también un modo de recordar el sentimiento de pertenencia a un “padre” amoroso y lleno de misericordia que siempre vela por todos. No hay mejor escenario para orar que la Semana Santa. Siete días para pedir a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos que intercedan ante Dios. Amén. El contexto obliga a los rezos cuando hay alguien en la tierra encomendado a repartir justicia entre los suyos. De Domingo de Ramos a Domingo de Resurrección, jornadas intensas esperan a más de uno, y de dos, para levantar su mirada al cielo y pedir lo que más desean, aquello por lo que lucharon en los últimos años en una muestra de sacrificio por el bien de la estabilidad política de un Ayuntamiento con deudas para aburrir. Javier Márquez, el aspirante del Partido Popular al bastón de mando de la capital, está llamado a confeccionar su candidatura antes de que cante el gallo el próximo lunes. Hay incógnitas pendientes de resolver, entre las que destaca, quizás por mediática, la que lleva por nombre y apellidos Iván Tomás Martínez Díaz.

Es, actualmente, concejal no adscrito. Irrumpió en la política, en las elecciones municipales de 2015, bajo el paraguas naranja de Ciudadanos y, sin embargo, renunció al partido que lo encumbró hasta el escaño por desavenencias que escenifican una división interna que, a día de hoy, perdura. No estaba solo en esta aventura. Lo acompañaban la capitana del barco, Salud Anguita, y Víctor Santiago. Los tres abandonaron las siglas de Albert Rivera y cada uno eligió su camino. El suyo fue abrazar la fe de un equipo de Gobierno, el del Partido Popular, necesitado de apoyos para sacar adelante en los plenos las iniciativas para impedir el bloqueo gubernamental. Llegó a ser considerado uno más en la familia. No hay fotografía, incluso de líderes nacionales del charrán, en la que no esté él.

Todos se preguntan por el futuro de Iván Martínez mientras Javier Márquez deshoja la margarita. Conscientes de que su respaldo fue crucial para asuntos de calado en la ciudad, lo natural es que encuentre acomodo en los primeros puestos de una candidatura en la que se da por seguro que el número dos será Javier Carazo y el tres, Reyes Chamorro. Es la mejor recompensa a una interesada labor en la que el edil no adscrito no hizo más que sembrar y sembrar. Él, que se ciñe a decir que más vale irse o quedarse por méritos propios que por obligación, espera recoger el fruto en los próximos días. Sin embargo, está difícil la floración en un año de especial sequía. El dilema que tiene el “jefe” es de órdago. ¿Por qué? Muy sencillo. Los pronósticos apuntan a una fragmentación política que obligará a los partidos a llegar a acuerdos tras las elecciones del 26 de mayo. Uno de los escenarios que cobra fuerza es la posibilidad de que el Partido Popular tenga que sentarse a hablar con Ciudadanos. En los prolegómenos de la cita con las urnas se suceden reuniones en las que los líderes hacen cábalas de la complicada situación, un asunto de obligada conversación, por ejemplo, en la última visita que el líder andaluz, Juan Marín, realizó al Ayuntamiento de Jaén. Está claro que, para pactar, habrá condiciones y el pasado pesa con palabras como “transfuguismo” que pululan en el ambiente. Incluir al edil no adscrito en la lista de los populares dificultará las negociaciones. Por el momento, sin noticias de Dios.