Portavoz sin voz

09 sep 2019 / 09:28 H.

Ni está ni estuvo de vacaciones, sigue operativa al cien por cien, su número de teléfono es el mismo de siempre y, aunque se mantiene en silencio por aquello de lo políticamente correcto, lo cierto es que da la impresión de que se la tragó la tierra. La eterna joven promesa del Partido Socialista, un referente dentro y fuera de su tierra, se convirtió en la voz autorizada en Andalucía para marcar la agenda política de la semana y, de un plumazo, ni está ni se le espera. Nadie es capaz de contestar por qué brilla por su ausencia, ni siquiera ella, que deja las posibles explicaciones en manos de su jefe, Francisco Reyes, la única persona que puede aportar un halo de luz entre tanta sombra. Ángeles Férriz Gómez (La Carolina, 1978) es la portavoz de la Comisión Ejecutiva Regional, un cargo cuya principal competencia, de cara a la galería, es convocar todos los lunes a los medios de comunicación para, desde Sevilla, emitir el mensaje del socialismo andaluz de cada semana. Sin embargo, hace dos meses que no coge un micrófono.

Su retirada de la palestra no fue de un día para otro. Quienes están al pie del cañón saben que su forzada retirada fue tan progresiva como las lentes. El caso es que continúa en uno de los cargos de mayor representación orgánica, pero apartada intencionadamente del foco mediático. Ella, una batalladora dialéctica implacable, todo un descubrimiento en la oratoria y con sobrada capacidad para plantar cara al más fuerte en el Gobierno de Andalucía, hace hoy una semana que fue destituida como portavoz en la Comisión de Presidencia del Parlamento de Andalucía. Era, hasta ese momento, la que hablaba en nombre del Partido Socialista sobre cualquier materia en un foro al que se enfrentaba, con vehemencia, al consejero Elías Bendodo. Fue Ángeles Férriz, precisamente, quien mantuvo un debate parlamentario de alto voltaje. En el Partido Popular la veían como un rival fuerte e, incluso, se atrevieron a señalarla con el dedo como la futura sustituta de Susana Díaz. Hay quienes dicen, precisamente, que la secretaria general no permite que haya alguien que le haga sombra, uno de los posibles motivos de una estrategia política que no solo daña a su compañera, sino a todo el partido en Jaén, al que la carolinense representa con sus cargos en Sevilla. El caso es que de Presidencia da el paso, hacia atrás, a la de Asuntos Exteriores, una comisión que no es legislativa y que, por poner un ejemplo, en la pasada legislatura se reunió tan solo seis veces. Ya tiene sustituto: Carmelo Gómez.

Increíble resulta un giro que, sin lugar a dudas, tendrá sus consecuencias en las amables relaciones que, hasta el momento, había entre las direcciones regional y provincial. Ni que decir tiene que esta retirada coincide en el tiempo con la destitución de Mario Jiménez como portavoz en el Parlamento. La decisión, una oficial y otra extraoficial, da lugar a interpretaciones de todo tipo y, si nadie lo remedia, difícil será dejar de pensar que a la secretaria general del Partido Socialista en Andalucía no le gustó que Jaén elaborara las listas electorales al Congreso y al Senado directamente con Ferraz, lo mismo que Huelva, Granada o Málaga. Cuatro versos sueltos que, en un momento crítico como el que vive España en la actualidad, callan para no despistar al enemigo con nimiedades que, sin embargo, ahondan en las sangrantes heridas ocasionadas por una estrategia que, una vez más, reabre la guerra entre sanchistas y susanistas. Porque, por más que la expresidenta de la Junta de Andalucía se empeñe en mostrar en público su repentina cercanía al presidente del Gobierno en funciones, la realidad es otra. Y, entre la marabunta, Ángeles Férriz, amiga personal de la ministra María Jesús Montero, cae en forma de víctima.