No salen las cuentas, no pasa nada

Alegría olivarera por las lluvias y las nieves, que dan humedad a la tierra, pero será un oásis >> El precio ha bajado un 30 por ciento y ese dinero deja de entrar en Jaén y en sus pueblos >> Como siempre pasa, no salen las cuentas, pero no pasa nada

07 abr 2019 / 11:30 H.

H a caído el precio del aceite hasta una situación inabordable y aquí no pasa nada. Estamos en los peores tiempos que se conocen de venta irreconociblemente baja pese a las expectativas y Jaén transita, como siempre, por su característico caminar ajeno al mundo. Es más, con la cosecha grande y buena que teníamos frente a otros países y otros territorios donde no había apenas aceite, la presunción del pelotazo era muy palpable. ¡Se habían aliado los astros por una vez en la vida! Pero no, el resumen de la cosecha no podrá ser más catastrófico en el recuento de los anales de la historia de esta provincia, que lamenta y lamenta, pero no acaba de despertarse en ningún sentido. Las cuentas de los no ingresos por la caída un 30 por ciento el precio del aceite desde el inicio de la cosecha hasta ahora son de cientos de millones de euros.

Y pese a la ruina tremenda de no ingresar esa media docena de cientos de millones de euros, nada, tranquilidad, la vida continua, estamos acostumbrados a un olvido secular que nos lastra, pero nos apaña la vida diaria. Ciertamente, mucho enfado palpable, pero la inacción característica, acorde con la resignación y el victimismo tan propiamente jaeneros como la sangría migratoria perenne, ahora mismo con la generación mejor preparada en una Universidad propia. Sonoras declaraciones sobre el caos que se vive por el precio (a 2,39 ahora mismo y el lampante a 2,02) aunque nada más que eso, tremendismo y apatía, pose momentánea y a otra cosa, que la mariposa revolotea por distintos campos para desafección de una ciudadanía que de siempre escuchó el lamento olivarero, unas cosechas por una cosa, otras por otra, siempre lamento, nunca contentura, pero es que ahora la cosa es gravísima. Lo que no llega a la provincia de Jaén por la caída de los precios en el aceite de oliva se nota pueblo a pueblo, ciudad a ciudad, la economía se resiente, la gente no consume, deja de haber alegría vaya uno donde vaya. Visto cómo manejamos el mango de la sartén del mercado del aceite, el día que estornude Valeo, mejor será que nos pille confesados.