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martes, 25 junio 2019
08:57
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URGENTE
Imagen María José Lechuga Sutil
María José Lechuga Sutil

¡Música, maestro!

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Estamos en las deseadas fechas de Semana Santa, supongo que para unas personas como expresión de su fe religiosa y para otras como unos días de vacaciones. A mí personalmente me gusta, entre otras muchas cosas, por la intervención y el merecido protagonismo que tienen las bandas de música. Una procesión no sería lo mismo sin ellas y especialmente en mi pueblo, precioso pero pequeño, le dan un aliciente especial e importante al recorrido. Y además, no solo en las procesiones, claro, sino también en la feria y fiestas locales, en las celebraciones patronales o formando parte de pasacalles, certámenes, etcétera. Como pareja de músico que soy desde hace muchos años, vengo observando las dificultades que tiene la agrupación para permanecer con un número de miembros adecuado. Y me pregunto por qué no hay más jóvenes a los que les guste la idea de formarse musicalmente y pertenecer a la banda, ya que solo le veo aspectos y efectos positivos a esta actividad artística, tales como trabajo en equipo, convivencias, nuevas amistades o salidas a otros pueblos y ciudades. Recuerdo en concreto la primera vez que un grupo de músicos de la Banda de Cambil fueron invitados a tocar con la Agrupación Musical de Nuestro Padre Jesús Nazareno en Jaén, y yo, en mi condición de novia de uno de los saxos tenores, los acompañé también. Fue para mí la primera vez que veía en directo la salida de El Abuelo, tantas veces comentada y de la que tanta gente hablaba, la primera vez que escuchaba su maravilloso himno interpretado una vez tras otra (que por cierto, me parece una composición muy buena), en definitiva, una emocionante experiencia. Tal vez deberíamos animar a las nuevas generaciones a que practiquen actividades tan saludables y positivas como aprender solfeo y tocar un instrumento musical sin que por ello tengan que renunciar a la tableta, al móvil, al videojuego o a cualquier otra tecnología. En el caso de las niñas y niños, la educación y formación que reciben en la academia de música les puede proporcionar también beneficios en la escuela. Y en el caso de las personas más adultas, igualmente para reforzar lazos de amistad y conocer otra dimensión cultural de la vida.