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miércoles, 21 agosto 2019
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URGENTE
Imagen MANUELA ROSA NUEVA
Manuela Rosa Jaenes

Juego de tronos

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Empieza una nueva etapa en el Ayuntamiento de la capital. La esperanza, que es lo último que se pierde, se une a la ilusión en una ciudad necesitada de un soplo de aire fresco. La política, capaz de cambiar en el último minuto el rumbo de los acontecimientos, abre un nuevo camino, no exento de piedras, en el que todas las miradas estarán puestas en dos fuerzas políticas unidas por la estabilidad municipal. El Partido Socialista y Ciudadanos escriben un nuevo capítulo de una historia sin final con dos protagonistas estrella: Julio Millán y María Cantos.

No fue fácil la firma de un pacto programático, “in extremis”, después de una semana de vértigo para quienes pujaban por un bastón de mando con más espinas que rosas. Los vaivenes de la fuerza naranja tuvieron en vilo a los jiennenses, que asistieron a bochornosos espectáculos convertidos en “trending topic” nacional. Un audio provocó un giro radical en unas negociaciones que pusieron en juego, incluso, la dignidad de quienes, despojados de mochila, trabajan por el bien de sus vecinos y, como norma fundamental del Estado, cobran por ello. No fueron las formas, sino el fondo de esa emisión interna que ruló por los teléfonos como la pólvora lo que causó el enfado generalizado. Lo que extraña es que el candidato del Partido Popular, Javier Márquez, accediera a sentarse a hablar del asunto después de escuchar lo que escuchó, ni más ni menos que del número dos de la candidatura que le tendió la mano para gobernar al alimón.

Sin embargo, no solo estuvo dispuesto a negociar, sino también a entrar en la sede de Ciudadanos, con una cuestionable compañía, de la que salió como el rosario de la aurora. Ya se sabe lo que reza el dicho: “A quien le das la mano, te toma el brazo”. Eso fue, realmente, lo que pasó. Los populares, empeñados en un “pacto a la andaluza”, por aquello de la connivencia política entre las administraciones, ofrecieron el oro y el moro a los “naranjistas” y, en ese tira y afloja para conseguir el mayor peso posible, el acuerdo saltó por los aires por una cuestión fundamental: porque se atacó la dignidad de un alcalde cuando todos daban por zanjada su estampida a Madrid. Javier Márquez estaba dispuesto a compartir la Alcaldía, pero no se dejó humillar por quienes pedían su cabeza. El borrador impreso encima de la mesa se rompió, metafóricamente, en mil pedazos.

Fue entonces cuando Julio Millán movió el as que guardó sobre la manga. Era ya la madrugada del viernes al sábado cuando entabló conversaciones, vía mensajes telefónicos, con María Cantos. Eso sí, mantuvo su línea de coherencia, la que hizo que se rompieran las negociaciones días atrás porque él, consciente de que ganó las elecciones, no estaba por la labor de entregar la Alcaldía a quien las perdió. Madrid, que sí tuvo vela en este “entierro”, dio el visto bueno a Ciudadanos y, al amanecer, se acabó este largo “parto”. Los protagonistas de esta historia quedaron emplazados para firmar un documento a las diez y media de la mañana y, en el despacho del grupo municipal socialista, sellaron un acuerdo de programa como base para empezar a trabajar. No hay reparto de áreas, tampoco asesorías ni más detalles que, a partir de hoy, saldrán a relucir.

Se celebró el esperado pleno de investidura, con gran afluencia de vecinos del barrio de San Juan, aplausos y vítores para unos y abrazos que sonaron a despedida para otros. Los discursos pusieron a cada uno en su sitio y, después de un domingo con merecido descanso, empieza el verdadero juego de tronos en el Ayuntamiento de Jaén.