Nueve plantas, y sin ascensor, en un bloque de Blasco Ibáñez

El vecindario pone de manifiesto las dificultades que atraviesa tras la avería

07 ago 2018 / 08:33 H.

A nadie en su sano juicio se le pasaría por la cabeza irse a vivir a un noveno sin ascensor. Sin embargo, esta es la situación de los vecinos del número 4 de la calle Blasco Ibáñez, que cargan a sus espaldas más de un mes y medio con los dos ascensores del edificio rotos y sin expectativas de que los puedan arreglar.

Lo normal es pensar que este tipo de averías corren a cuenta de la comunidad de propietarios, pero se trata de un piso con titularidad de la Junta de Andalucía, punto en el que aflora el dilema. Para José Fontecha, vecino e hijo de la presidenta de la comunidad, se trata de un arreglo del que debe hacer frente la Administración autonómica, a la que, asegura, dirigieron escritos poniendo de manifiesto la situación.

“Hace un mes recibimos la respuesta, en la que nos indicaban que éramos nosotros los que teníamos que pagar el arreglo de los dos ascensores”, asegura Fontecha, que no comparte la postura de la Junta de Andalucía. Así, aunque reconoce que sí deben hacerse cargo de los gastos de mantenimiento, considera que es el Gobierno andaluz el que debe acometer el arreglo de los ascensores.

A simple vista, puede parecer que la avería afecta solamente a los vecinos que viven en las plantas más altas del edificio, pero no es así. “Mi madre es una persona mayor y mi hermana tiene discapacidad. Ambas residen en la primera planta y les es muy complicado acceder a la vivienda”, apunta, acerca de una problemática que, haciendo números, afecta a unos 100 vecinos de Arrayanes. “Son cuatro casas por piso de un total de nueve plantas, por lo que son 36 viviendas afectadas”, afirma Fontecha. Así, y considerando a tres personas de media por casa, la avería de los ascensores complica el día a día a un total de 108 vecinos de la calle Blasco Ibáñez, que, como indica Fontecha, no ven la luz de la solución al final del túnel.

De esta manera, se trata de un edificio que, según los cálculos que hace el propio vecino, supera los treinta años desde su construcción. “No se trata de un piso antiguo”, valora, acerca de un asunto que, de no recibir respuesta por parte de la Administración andaluza, llevarán en forma de protesta a las calles de la capital jiennense. “Estamos dispuestos a ir todos a la Delegación de Vivienda de la Junta de Andalucía en Jaén”, subraya, como medida límite para “ser escuchados”. A este respecto, asegura que aún no se pusieron en contacto con el Ayuntamiento con el objetivo de que, a través de una moción plenaria, pudieran instar a la Junta a acometer sendos arreglos. Asimismo, suman un mes y medio con este problema, que dificulta el acceso a las viviendas a las personas mayores, así como a aquellas que arrastran algún tipo de discapacidad física y al vecindario.

Fontecha pone de manifiesto, además, una problemática a la que hacen frente los vecinos del edificio que tiene justo en frente. “Por una rotura en la bomba, solo tienen servicio de agua corriente durante cuatro horas al día repartidas entre la mañana y la tarde”, lamenta, a la vez que pone de relieve la gravedad que el tema adquiere, sobre todo, durante la época estival, en la que el agua es, si cabe, aún más necesaria.