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El paraíso natural de Chile

Felipe García Pinillos hizo las maletas para Temuco (Chile) hace dos años, donde enseña e investiga sobre el deporte, su vida y su pasión. Ahora vive al sur del sur del mundo, entre cráteres y volcanes activos que enamoran
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12/05/2019

Felipe García Pinillos dio el gran salto de su vida y atravesó el Océano hace dos años para vivir una experiencia única. Temuco, en Chile, es su hogar desde 2017, donde realiza la investigación postdoctoral en la Universidad de La Frontera. Con un amplio bagaje y una mochila llena de conocimientos, García enseña en esta ciudad chilena, ubicado en el centro mismo del país y cuyo área metropolitana acoge a 450.000 habitantes. Su especialidad es Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, además de poseer un doctorado de Ciencias de la Salud, de la Universidad de Jaén. Con esta base, se marchó a la otra punta para investigar sobre optimización del entrenamiento en corredores de fondo. En concreto, según explica, analizan “las adaptaciones que los atletas van experimentando ante diferentes programas de entrenamiento desde diferentes enfoques (biomecánica, fisiología...), para así, determinar qué medios de entrenamiento optimizan el rendimiento deportivo y minimizan el riesgo de lesión”. Una tarea dura y muy exigente, que es la esencia de su pasión por esta profesión.

Pero, ¿por qué Chile? García explica que en 2016, cuando aún trabajaba en la UJA, comenzó junto a otros compañeros, a supervisar la Tesis Doctoral de un estudiante de esta comunidad chilena. “En ese contexto, realizamos una estancia de un mes allá por diciembre de 2016. A partir de ahí, y puesto que mi contrato en la Universidad de Jaén era temporal, me animaron a intentar ganar una beca postdoctoral en este destino y, tres años después, aquí estoy”. García recuerda su primera noche fuera de casa, menos “traumática” de lo que imaginaba. “Después de más de 30 horas de viaje, uno duerme bastante bien. Así de simple fue la primera noche”, declara.

Respecto al castellano que se habla en este punto concreto del mapa, destaca los matices, que son “infinitos”. “Años después, me sigue resultando difícil entender una conversación entre chilenos en un contexto informal...”, comenta a modo de broma. De todas formas, hubo momentos complicados e incómodos, sobre todo nada más llegar. “Nueva ciudad, nueva cultura, nuevo trabajo, nuevos compañeros... Los primeros días en un nuevo destino siempre son difíciles, pero también ilusionantes. Para mí, lo peor sin duda, la burocracia. Es horrible. Dificulta mucho los primeros días”.

Pero también ha habido momentos llenos de energía positiva, algo que García encuentra en el impresionante entorno del país, con el inmenso poder de la naturaleza asomando desde cualquier rincón de Chile. “Cada vez que tengo la oportunidad de visitar alguna de sus muchas montañas, o alguno de sus parques naturales, me siento privilegiado”, afirma García, y añade: “La vegetación es diferente, densa, húmeda... un paraíso natural”. La alegría de caminar entre tanto verdor le provoca un sentimiento muy especial. De hecho, la impresión de los paisajes es mucho mayor según se conocen sus entresijos. “No todos los días uno tiene la oportunidad de caminar alrededor del cráter de un volcán, o de bañarse en un lago a la orilla de un volcán activo”.

Sin embargo, hay un gran inconveniente de vivir al otro lado del mar. “Echo en falta a mi pareja, que está en Jaén. Más allá de eso tomar unas cañas mientras contemplas la Catedral, no tiene precio”, comenta, entre los pequeños placeres de una vida sencilla que anhela. Además de, por supuesto, la gastronomía: “El aceite, el jamón, el queso... Eso también se echa de menos”. Está deseando volver y, por fortuna, gracias a la rutina, “se pasa rápido”, así que cuenta los días para regresar.

CULTURA DIFERENTE

La cultura chilena es muy similar a la española. “Tiene sus particularidades, lógicamente, pero no nos resulta difícil adaptarnos”, comenta, y añade: “De sus costumbres destacaría los típicos asados. Juntarse con familia y amigos por cualquier excusa, disfrutar un buen vino de la zona, alrededor del fuego, mientras lentamente preparan una exquisita carne de vacuno”. Un entorno muy hogareño y con un ambiente lleno de cariño que, comparado con otros lugares en los que ha estado, demuestra una gran diferencia de caracteres. “Para mí, fue mucho más complejo adaptarme a otras culturas en estancias anteriores. Por ejemplo, al Reino Unido, por tema de horarios, idioma...”. Curiosamente, García comenta que el chileno es muy parecido al andaluz. No encuentras ningún problema de adaptación. Te hacen sentir cómodo, casi como en casa”.

mEDICINA PREVENTIVA

Aunque actualmente resida en esta ciudad de Chile, Felipe García no se lo plantea como un destino permanente, pues no ve así un lugar que le aleje de su familia. “En mi contexto laboral, en este país hay muchas más posibilidades de éxito que en España, con muchas vías de financiación a la investigación que no se encuentran en nuestro país. Sin embargo, no me compensa estar a más de 10.000 kilómetros de mis raíces”. De todas formas, García no duda en recomendar Temuco y Chile para visitarlo. “Siempre recomiendo a los alumnos que salgan, no importa dónde, pero que salgan. Sea donde sea, uno siempre aprende otras formas de ver la vida, idiomas, culturas, personas... En mi opinión, esa sería la mejor medicina preventiva para muchos de los problemas o debates sociales actuales”, comenta Felipe García.

La familia, esa
parte tan importante
y que tanto se anhela fuera del hogar
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Siempre hay una parte negativa en el viaje, ya sea para una estancia breve o para meses que se convierten en años. Estar fuera de casa, lejos de la familia, “es lo peor”, según explica Felipe García. “Echas de menos a tu gente, tu familia, tu pareja, tus amigos... Es lo más duro”. Pero eso no es un inconveniente para dar el salto y marchas allá donde la aventura o las necesidades laborales o de investigación lo exijan. Asimismo, no es una razón para cortar las relaciones de raíz, ni mucho menos. “Afortunadamente, a día de hoy hay muchas opciones para mantener el contacto y eso facilita mucho las cosas”, comenta García, y añade: “Para mí, no es la primera vez que paso meses fuera de España. Estados Unidos o Reino Unido fueron destinos anteriores durante mi etapa predoctoral. Sin duda, siempre es la parte más difícil”. Los nuevos métodos de comunicación, como el Skype o las redes sociales, son un contacto continuo entre García y sus seres queridos, donde los kilómetros no se convierten en ninguna frontera del amor.

ENTRE CONOCIDOS Y AMISTADES, OTRO LUGAR AL QUE LLAMAR HOGAR
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Felipe García Pinillos no tiene problemas a la hora de relacionarse, enseguida encuentra personas con aficiones comunes y es un gran conversador, por lo que no ha tardado mucho en hacerse un hueco entre los habitantes con los que se relaciona de la ciudad chilena de Temuco.

MARAVILLAS DE LA NATURALEZA QUE IMPRESIONAN
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Temuco se encuentra en el sur de Chile. En el sur del mundo. Es una ciudad sureña ubicada entre parques naturales de pino araucano. A mitad de camino entre la capital del país al norte (Santiago de Chile) y el polo sur (Patagonia), Temuco es la capital de la novena región (Araucanía).

ALUMNO Y PROFESOR DE LAS CIENCIAS DEL DEPORTE Y LA SALUD
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Felipe García Pinillos posee una licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (Universidad de Granada), Máster en Investigación y Docencia en Actividad Física y Salud (Universidad de Jaén), Doctorado en Ciencias de la Salud (Universidad de Jaén).

AVENTURERO EN UNA TIERRA DE VOLCANES Y CRÁTERES
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El entorno de Temuca, según destaca García, es “impresionante”, con una naturaleza espectacular de cráteres y volcanes activos. Un lugar único que visitar y que, siempre que puede, se dedica a
investigar por su cuenta con largos paseos y excursiones a la montaña.