URGENTE

No hables demasiado

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21/04/2019
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El 3 de mayo se celebra el Día Mundial de Libertad de Prensa. Este es un derecho fundamental, consustancial con el derecho de opinión, de expresión y de información. El mismo permite a las personas recibir información y compartir opiniones e ideas sin miedo ni injerencias ilegítimas. Es indispensable para nuestra educación, para desarrollarnos como personas y encontrar soluciones a los problemas sociales, económicos y políticos. Posibilita la formación de diferentes corrientes de pensamiento y es imprescindible en el intercambio de información y de ideas entre naciones y culturas. A pesar de esta importancia en el mundo se viola cada vez más la libertad de prensa. En 2018 perdieron la vida 80 periodistas por hacer su trabajo, según Reporteros sin Fronteras. A esto se añade el acoso que padecen en numerosos países, donde sufren hostigamiento, detenciones arbitrarias, condenas a cadena perpetua, o incluso son víctimas de desapariciones forzadas. En Turquía la cifra de periodistas en la cárcel o en libertad condicional supera el centenar; Irán, con buena parte de las redes sociales cerradas, intimidaciones cotidianas y detenciones arbitrarias de periodistas independientes que sufren condenas sin motivo tras juicios injustos; o China, que controla la información y vigila a la ciudadanía atenazando los medios de comunicación. La situación es aún más complicada para las periodistas que a la represión por su trabajo defendiendo la libertad de expresión suman la violencia de género en sociedades que no asumen el protagonismo de las mujeres. Cuando defienden los derechos sexuales y reproductivos o los estereotipos de género, sufren amenazas, acoso y violencia sexual, enfrentándose a campañas de difamación vinculadas a su condición de mujeres. Ejemplo de ello es la mexicana Miroslava Breach Velducea, corresponsal del diario mexicano “La Jornada” en Chihuahua, asesinada en marzo de 2017. Es necesario que conmemoremos el Día Mundial de la Libertad de Prensa en todo el mundo para defender la independencia de los medios de comunicación, para sensibilizar a la opinión pública sobre las violaciones de la libertad de expresión, para llamar la atención sobre la arriesgada labor de quienes trabajan en los medios de comunicación, y para recordar y rendir homenaje a la gran cantidad de periodistas que han sufrido torturas, han desaparecido o que han perdido la vida en el ejercicio de su profesión. Ilham Tohti, de China ; María Ressa, de Filipinas; Mostafa Abdi, de Irán; Amade Abubacar, de Mozambique; Wa Lone y Kyaw Soe Oo, de Myanmar; Ja’afar Ja’afar, de Nigeria, Nazli Ilicak; los hermanos Altan de Turquía; Miroslava Breach y los demás periodistas asesinados en México. La libertad de prensa está amenazada no solo en países en guerra sino en los que, sin estar en guerra, atraviesan una grave crisis de derechos humanos. La utilización abusiva de las leyes antiterroristas está amparando y fomentando condenas penales por difundir informaciones que se desmarquen de la versión oficial. Se controla y restringe la utilización de las redes sociales, se borran publicaciones y se persigue a quienes disienten o denuncian la corrupción. Corren un riesgo real de ser despedidos del trabajo, de sufrir amenazas, torturas y hasta de desaparecer. Parece que, el hablar demasiado, es un seguro de muerte, es colocarse ante un pelotón de fusilamiento. No debemos permitir esta situación. No nos podemos callar. Hemos de luchar contra el empeño de los estados en amordazar los medios y las redes sociales. Porque solo la verdad hace avanzar a los pueblos y libres a sus ciudadanos.