Actualizado
martes, 25 junio 2019
14:16
h
URGENTE

“Quiero crear un museo de ciencias naturales en el Parque”

José Manuel Ledesma
Ver comentarios
|
09/12/2018
Jubilado de su actividad empresarial, lamenta que, al cabo de los años, traer turismo a la provincia todavía sea una odisea por culpa —dice— de unas infraestructuras de transporte que son el “hándicap” de esta tierra

Pionero del turismo de interior, José Manuel Ledesma de la Cruz (Cazorla, 1951) conoce como la palma de su mano los entresijos de un sector trascendental al que ha dedicado gran parte de su vida. Jubilado como empresario, ejerce activamente la reflexión desde una postura constructivamente crítica.

—¿Durante mucho tiempo, su trayectoria profesional no pudo estar más alejada del mundo del turismo. ¿Cómo recuerda su etapa en los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado?

—Indudablemente como una época muy importante en mi vida, donde además creo que se forjaron los cimientos de mí futuro profesional. Hay que tener en cuenta que yo ingresé en lo que antes era el Cuerpo General de Policía en la promoción del 5 de mayo de 1970, es decir, con tan solo diecinueve años, prácticamente en plena adolescencia y donde el aprendizaje, aunque duro, siempre me ha servido de cara al futuro con valores como la lealtad, la disciplina, el trabajo, el compañerismo y la vocación de servicio a mi país.

—Hacerse policía requiere altas dosis de vocación de servicio. ¿Cuándo y cómo se dio cuenta de que lo suyo era el turismo?

—Bueno, lamento defraudarle pero yo no me hice policía por vocación, sino por determinadas circunstancias de la vida; yo estaba en la Universidad en el año 68, coincidiendo con la revolución del mayo francés, que llegó a la Universidad española en el 69, siendo época de tumultos, reivindicaciones, exigencias de libertad, democracia... que conllevó el cierre de muchas universidades. Teniendo en cuenta que no podía perder el tiempo con la Universidad cerrada, el padre de la entonces mi novia oficial, de la administración de Justicia, nos indicó a sus dos hijos y a mí que estaban convocando plazas para la Policía y que en un plazo de tres meses si aprobábamos, podríamos estar cobrando. Y en un principio pensé que era la Policía Armada de entonces (ni siquiera sabía que existía la Policía Secreta), así que los tres decidimos preparar las oposiciones, aprobando a la primera, y con diecinueve años me vi destinado en Bilbao con una placa y una pistola. A partir de ese momento, en la Brigada de Investigación Criminal y posteriormente en la Brigada Especial de Estupefacientes, donde se despierta mi vocación policial y vocación de servicio a los demás. Es a la edad de veintiún años, coincidiendo con mi divorcio y ante la imposibilidad de poder mantener dos familias con el sueldo de policía, cuando se me plantean dos opciones: o pasarme al bando de los malos o seguir en el de los buenos; esta es la segunda opción por la que opto y como, era obvio, pidiendo la excedencia de la Policía abriéndome paso en el mundo empresarial. Mi madre, natural de Pontones, me cedió unos terrenos del interior del Parque Natural de Cazorla, Segura y Las Villas y monté la primera clínica de toxicómanos de España, combinando su dirección como profesor en el Instituto Universitario de Criminología de Drogodependencia. En el año 1985 procedí a la venta de la clínica y con el dinero obtenido y en otra finca familiar del interior del parque se montó el primer hotel en el interior del mismo, Noguera de la Sierpe, primero de toda la cadena y emblema del parque.

—Los estatutos de la Federación Andaluza de Hostelería lo obligaron a abandonar su presidencia en 2012, tras casi tres lustros en el cargo. Seis años después, ¿cree que le quedó algo por hacer, o está satisfecho con sus logros?

—Siempre queda algo por hacer, pero la perspectiva que da el tiempo te hace ver más los logros conseguidos que lo que quedó pendiente por conseguir. Sí hubo un punto de inflexión que recuerdo con tristeza y que hubiera supuesto mucho para el turismo interior no solo de Jaén, sino del resto de provincias del interior de Andalucía, y es que cuando ya habíamos conseguido el centro de turismo interior para una promoción y un tratamiento diferenciado del turismo de costa y, además, con sede en Úbeda, siendo consejero Gaspar Zarrías, se produjeron elecciones autonómicas del Partido Socialista en coalición con el Partido Andalucista; cedió a estos últimos las competencias en materia turística y, si bien no procedieron a la disolución del centro de turismo interior, sí lo dejaron morir vaciándolo de contenidos. Creó, sinceramente, un punto de inflexión y un antes y un después para el turismo interior de toda Andalucía.

—¿Cómo ve el sector turístico andaluz, en general, y jiennense en particular tras la crisis económica?

—Precisamente el sector turístico es el que menos ha sufrido esta crisis económica, porque si bien se ha resentido más por el descenso de turistas nacionales (afectando más al turismo de interior), la crisis en los países árabes del Mediterráneo ha permitido una afluencia de turismo europeo a la costa que, aunque con precios más bajos, le ha permitido sobrevivir perfectamente, gozando en estos momentos de una muy buena salud.

—Jaén comparte aeropuerto con Granada y sigue sin tener conexión con la alta velocidad ferroviaria, infraestructuras que usted mismo ha señalado, en alguna ocasión, como imprescindibles para impulsar el turismo jiennense...

—No deja de ser una falacia y que no va más allá del nombre, y en infraestructuras ferroviarias seguimos exactamente igual que hace muchos años, por no decir peor. Es muy difícil traer turismo de Sevilla, y ya no le digo de Cádiz y Huelva, cuando se tarda más en llegar al corazón del Parque Natural de Cazorla desde Sevilla que a Madrid, ese es el hándicap, y seguirá siéndolo para el desarrollo del turismo de la provincia de Jaén.

—¿Sigue pensando que noventa y siete municipios son muchos pueblos para la provincia de Jaén?

—Cada vez estoy más convencido de ello. Le pongo un ejemplo: el Hotel Noguera de la Sierpe está situado en el paraje de Las Ericas, término municipal de Santo Tomé, y para llegar a ese Ayuntamiento tengo, previamente, que pasar por la puerta del Ayuntamiento de La Iruela, del de Cazorla y casi por la puerta del Ayuntamiento de Chilluévar, lo que no tiene ningún sentido, y menos en estos tiempos, con los avances tecnológicos. Creo que crear ayuntamientos comarcales abaratarían muchos gastos de los que, precisamente, no está sobrada la administración.

—En cierta ocasión manifestó usted que Jaén nunca sería un destino turístico de primera magnitud. ¿Continúa convencido de ello, o piensa que es posible colocar el paraíso interior en los primeros puestos de la oferta internacional?

—Es obvio que no lo ha sido ni nunca lo será, por mucho que a mí y que a todos los jiennenses nos gustara. Competir con la España verde y con el turismo de interior del norte de España es prácticamente imposible, independientemente de la singularidad de nuestros parques, gastronomía y folclore, que sí nos permiten permanecer en el mercado de turismo de interior.

—Como “patriarca” de una dinastía de emprendedores y como empresario turístico, ¿cree que encuentran facilidades quienes se deciden a crear empresas en este sector o, por el contrario, hay que trabajar en este aspecto desde las administraciones?

—Lamentablemente yo ya no estoy en el ejercicio de la actividad empresarial, puesto que cuando cumplí mi edad de jubilación cedí todas mis acciones a mis hijos y dimití de todos los cargos de los consejos de administración a los que pertenecía. No obstante, creo que a la gente joven se le dan más facilidades, porque ya son otras generaciones de funcionarios y empresarios sin tantas connotaciones políticas ni localistas.

—No “perdona” sus visitas frecuentes a Cazorla, su patria chica. ¿Qué encuentra allí, usted que conoce al dedillo la oferta internacional?

—Cada vez estoy más tiempo en mi casa en la Sierra de Cazorla (no voy a olvidar que yo soy la quinta generación de serranos), y aquí están mis raíces. Creo que cuanto más viaja uno y más sitios conoce, más valora lo que tiene y más echa de menos su casa, a mi familia, amigos y vecinos. Es aquí donde realmente me siento feliz.

El sueño de un museo natural

José Manuel Ledesma dedica todo su tiempo a desarrollar un proyecto para el que cuenta también con el apoyo de su familia: la creación de un museo de ciencias naturales en el Parque Natural, cuya promoción sigue siendo uno de sus “leitmotivs”: “Le cedería todos los ejemplares, de los cuatro continentes, que durante toda mi vida he cazado, para contribuir al conocimiento de los escolares y de la gente joven de su hábitat”, manifiesta, y añade: “Es un proyecto interesante para contribuir a la oferta complementaria del Parque”.

El tiempo - Tutiempo.net