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lunes, 17 junio 2019
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URGENTE

“La Guardia Civil es un cuerpo imprescindible”

Fernando Gámez
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Es presidente de la Hermandad de Amigos del Benemérito Cuerpo de la Guardia Civil en la provincia desde 2012, un colectivo volcado en apoyar al Instituto Armado, resaltar sus valores y la “impagable labor” que realiza

Más de Úbeda que un ochío” —como él mismo se define—, nació en 1946 y ha dedicado su vida profesional a la docencia. En su apuesta por el servicio público, no lo dudó a la hora de meter el hombro y trabajar por su ciudad desde el Ayuntamiento allá por los 90, cuando ocupó la tenencia de Alcaldía y la Concejalía de Personal, con Juan Pizarro como munícipe.

—¿Qué sabor le dejó su paso por la política municipal?

—Un sabor agridulce, la política es muy interesante, y con la intencionalidad que yo llegué, de servir a mi pueblo y estar cercano a la gente, me provocó una serie de compromisos, esfuerzos, luchas, trabajos... que era, prácticamente, una dedicación las veinticuatro horas. Mi organismo se resintió. A esto se me unió un Menière en el oído izquierdo, que me generaba vómitos y mareos, y junto con la hernia, pensé: ¡la política me mata! Pero es una labor bonita, tiene que haber gente dedicada a la política, gente que luche por la gente.

—¿Cómo comenzó su relación con la Guardia Civil?

—Mi mujer es hija del cuerpo, mi cuñado, mis sobrinos y mis sobrinas, mi suegro... Hay diez guardias civiles en la familia. Aparte, mi padre tenía un bar en la plaza del mercado de abastos de Úbeda, y cuando la Guardia Civil volvía del tiro —que se hacía, en aquella época, en el Palomarejo— echaban su “ligaílla” en el bar de Fernandón, que así se llamaba. Ahí empecé a conocer un poquito a esos guardias que venían siempre de uniforme, a todas horas; mi padre les tenía mucho respeto y cariño y yo los veía cercanos, sin miedo. Luego tuve la suerte de que se me cruzara por medio mi mujer, hija de guardia civil.

—Su implicación con asociaciones, cofradías y otros colectivos ubetenses es una constante en su vida. ¿Cómo llegó a la hermandad?

—Un día me dijo mi mujer: “En muchas cosas estás metido, pero a esta no le puedes decir que no”. Ella me dio el empujón. Yo he corregido esa frase que dice que detrás de cada hombre importante hay siempre una mujer importante, prefiero decir “al lado de un hombre importante”. Si ella no me hubiera dado esa colaboración para que yo me implicara en mil cosas en la vida... Siempre ha deseado que me realice como persona. A mi mujer se lo debo todo.

¿Con qué objetivos asumió la presidencia de la hermandad, en 2012?

—En nuestro programa destacaba fundamentalmente conocer a los socios y a la Guardia Civil de cada una de las seis compañías, comandantes de puesto y Comandancia. Una vez saludados y ofrecida la hermandad trazamos un plan de actividades, entre ellas unas ayudas económicas al estudio que concedemos a los chicos que concluyen Secundaria, para que afronten los estudios no obligatorios que vienen después; ayudas especiales a chicos con minusvalía; otras para auniversitarios —en colaboración con la UJA y que sostienen nuestros socios protectores—, convivencias, viajes, actos culturales, muestras de música castrense, charlas por el Día de la Mujer, mesas redondas, apoyo en las fiestas del Pilar en diferentes lugares; hemos incrementado la colaboración con todos ellos, hemos captado nuevos socios, principalmente jóvenes; ayudamos a la gente que quiere jurar bandera en los trámites; colaboramos con la revista nacional, “La hermandad”, en la que sale siempre la sede de Úbeda; celebramos una convivencia navideña y fomentamos el amor y la hermandad con la guardia civil. Deseo dejarle a la gente muy claro que no buscamos prebenda ninguna en cuanto a multas, tráfico, sanciones. Este presidente ha pagado ya alguna multita. No puedes llegar a decirle a tu amigo: “Mira quítame la multa”; somos los primeros que tenemos que dar ejemplo.

—¿Cómo definiría a la Benemérita?

—Para mí, la Guardia Civil es un cuerpo de seguridad totalmente imprescindible para la sociedad en la que estamos no solo por la labor que realiza, sino también por los valores que encarna, que desgraciadamente hoy se tapan por una tupida capa de polvo o se olvida que conviene que haya personas con esos valores, que ellos, por su modestia, no dicen, pero que nosotros sí tenemos que destaparlos, soplar el polvo que hay sobre ellos y decir: “Aquí hay orden, disciplina, un benemérito cuerpo, entrega, esfuezo, lucha, valor... En fin, puedo destacar valores hasta pasado mañana. La Guardia Civil encarna todos esos valores y muchos más, y sin distinguir color, raza, religión o ideología. Mucha gente les tira, les dice..., pero si uno de todos esos — aun sabiéndolo los agentes— un día necesita a la Guardia Civil, la encontrará dando la vida por él. Eso tenemos que aprenderlo hoy mucha gente. Tiene sus garbanzos negros, como en todas partes, pero si vamos a resaltar un garbanzo negro dentro de un costal lleno de garbanzos blancos y buenos, no es justo. Así pensamos la gente de HABeCu, y esa fue la idea de nuestro fundador.

—¿Quién fundó la entidad en la provincia de Jaén?

—El general Nieva, que estuvo de comandante en la Comandancia de Jaén, en la que fundó también el Seprona, esa gran actividad de la Guardia Civil que, hoy, en el mundo, está superpremiada, porque es un cuerpo de élite. El general, primero de su promoción y compañero del Rey Juan Carlos, era un hombre con gran visión de futuro y pensó que la Guardia Civil tenía que tener un apoyo de la sociedad civil, así que ideó una hermandad en la que los que estuvieran se quisieran como hermanos y lucharan por sus otros hermanos, que son los guardias, y ser un poco la voz que ellos no tienen; y eso es lo que hace la HABeCu, apolítica totalmente, en la que hay personas de todos los colores, y bienvenidas sean.

—¿Qué requisitos debe cumplir quien quiera ser socio?

—Hay que tener dos avales, que damos a todo aquel que quiera a la Guardia Civil, da igual piense como piense, sienta como sienta o sea como sea religiosamente. Me dolería mucho que la gente asimilara la hermandad con la derecha o el franquismo: no tiene nada que ver. Solo nos une el apoyo a la Guardia Civil de forma constante, racional y prudente.

—La sede provincial de la asociación está en Úbeda. ¿A qué se debe?

—En 2003, la academia de Úbeda estaba en plena efervescencia, solo por eso. Tenemos gente del municipio, de toda la provincia e incluso socios de Baena (Córdoba), la zona de valencia, Tarragona, Valdemoro (Madrid). Gente que ha pasado por la provincia, se ha ido y no ha querido desligarse de la asociación. El bloque fuerte lo tenemos en Úbeda, donde hay noventa y tantos socios de los ciento setenta de la provincia.

—¿Cómo se financia la entidad?

—Las territoriales pagamos, obligatoriamente, cuarenta euros anuales para dárselos a la nacional, y a esa cuota cada territorial le añade lo que cree conveniente para su propia actividad, en nuestro caso otros veinte euros. Como no tenemos suficiente, nos hemos buscado socios protectores y de honor, también a gente que nos da una cuota extra, vendemos lotería... Nos movemos en un presupuesto de seis mil o siete mil euros anuales.

—¿Quién los apoya económicamente en la actualidad?

—Nuestros socios protectores son Caja Rural, Caixabank, Muebles Millán, Lorente Colodro Renault, Grúas Colodro, Centro Óptico Jesús, Aceites Castillo de Canena, la familia Monedero y Alfonso Rojas.

—¿Cómo asisten desde la hermandad que preside a los ataques sufridos por la Guardia Civil?

—Asistimos con una gran pena y tristeza de que la gente no sea capaz de entender que esas personas están cumpliendo su obligación constitucional. La Guardia Civil no es de derechas, de izquierdas o de centro, solamente obedece al gobierno legalmente constitutido, y está allí donde el gobierno la manda en cada momento. Ese trato que se le da, a veces, al cuerpo nos llena de dolor, porque hacen una misión a costa de su propia vida por el poco y ridículo sueldo que, a veces, han cobrado y cobran hoy día, así de claro. Lo que hacen no está pagado, y además es una de las instituciones más valoradas no solo en España, sino en toda Europa y en el mundo.

Toda una vida en la docencia

Su paso por los Salesianos lo marcó, y precisamente en su centro docente se jubiló como maestro de Lengua y Literatura. Le hubiera gustado estudiar Medicina, pero se confiesa un maestro vocacional —comenzó a ejercer cuando apenas superaba la veintena—, el mismo oficio que desarrolló su esposa, Encarnita Rodríguez, y que ahora practican tres de sus cuatro hijos. Cofrade, pregonero y un enamorado de su ciudad natal, dedica también parte de su tiempo libre a la lectura y a viajar.

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