Malabares con la rutina

Vuelve el curso escolar y, en concreto, para las familias numerosas puede llegar a ser toda una odisea enfrentarse al comienzo, por lo que tienen que medir muy bien todas sus decisiones

08 sep 2019 / 20:00 H.

Las piscinas siguen abiertas, las terrazas de verano todavía funcionan y muchos jiennenses aprovechan para continuar con sus planes y actividades de ocio como si nada, pero lo cierto es que es palpable y se nota. Se deduce en que cada vez anochece antes, las preocupaciones están aflorando ya y entonces te das cuenta, el verano se termina y llega el otoño, la rutina se acerca y la, temida para unos y esperada para otros, vuelta al cole está ya aquí.

Toca volver a madrugar, a estudiar, pero no todo es tan malo porque también se viven los reencuentros con los amigos, los chicos pueden contarse todas sus anécdotas de verano y de sus viajes y también es una manera de que, entre clase y clase, pasen unos buenos ratos con la compañía de los libros de texto. Sin embargo, a pesar de que no todo es malo para algunas familias es más difícil que para otras. No todas tienen la opción de conciliar de la misma manera. Para una familia numerosa todo se amplifica. Toca organizarse y pautar muy bien los tiempos desde el primer momento. Tanto para salir de casa y llevar a los hijos al colegio o instituto como para las actividades extraescolares o hacer números y que las cuentas encajen con todo el material escolar que necesitan comprar en los primeros días. Son familias que deben de hacer verdaderos encajes de bolillos para conseguir pasar, y en algunos casos sobrevivir, al comienzo del curso escolar.

“En mi caso ahora es más fácil, puesto que tengo un hijo adolescente que va al instituto, otro va a ir ya y ahora solo tengo uno más pequeño”, comenta Elvira Cubero, de la familia Ruiz Cubero. Tiene tres hijos, Luis, de quince años, Andrés, de doce, y Antonio, de diez. “Por ahí no tenemos problema, o no tanto, pero sí que es verdad que es más costoso, todo el material escolar. Es verdad que hay ayudas, que los libros se dan y eso ya es un desahogo bastante grande, en infantil si era mucho peor, hubo un momento que tuve a dos de tres en infantil y se notó. También, ellos mismos saben que en casa se comparte el material, lo saben y lo ven normal y lógico. La ropa igualmente, porque es cierto que hay que cuadrarlo todo mucho”, sostiene Elvira Cubero. Lo que sí señala es que es justamente en los horarios de las actividades extraescolares donde comienza el conflicto. “Procuramos compatibilizar que todos vayan a las mismas actividades extraescolares para no tener que partirnos, aun así ha habido años en los que recogía a uno y al poco tiempo corrías para llevar al otro. Ahora que ya solo tengo que llevar a uno porque los otros pueden ir solos la diferencia se nota muchísimo y es más relajado”, añade.

Pedro Ángel Delgado también es padre de familia numerosa, de hecho es presidente de la Federación de AMPA Provincial FAMPA Los Olivos. Su mujer y él tienen que trabajar concienzudamente para que sus tres hijos comiencen el curso con buena nota. Sin embargo, según señala Delgado, en su opinión los jóvenes de una familia numerosa se ven forzados a madurar antes y colaborar de una manera más activa en sus casas desde primera hora. “Des que son muy pequeños suelen tener una mayor autonomía y luego también participan en las labores de la casa por necesidad un tiempo antes. Por supuesto en los adolescentes no queda más remedio que echar una mano y creo que es muy saludable y no se puede plantear si lo hacen o no porque es necesario. Toca organizar por turnos y que todos ayuden porque tenemos que sacar las tareas. Eso quizás hace que sean responsables desde antes”, explica Delgado.

Con respecto a esto, la familia Ruiz Cubero piensa de igual manera, en que es necesario que todos colaboren puedan ayudar de la mejor manera posible. “El reparto de tareas es necesario, no es lo mismo con uno que más. Los hermanos mayores en cierta medida pueden llegar a ser responsables de los menores o que al menos pueden estar allí para ayudar, porque es necesario. Comprende y ven natural que hay que hacer sacrificios, las cosas se comparten, se ayuda en todo y también a nivel estudios. A lo mejor mamá hoy no me puede preguntar la lección o se la pregunta a uno, mientras que el hermano mayor lo hace con el otro. De esta manera se dividen las tareas porque hacer todo una única persona es inabarcable”, añade.

Pero no solo el principal problema es hacer malabares de horarios o conseguir que los niños se adapten a la rutina lo más rápido posible, también hay que tener en cuenta el dinero, son muchos materiales por lo general para una familia y, en el caso de una numerosa las cuentas se duplican o triplican o cuadriplican en referencia al número de niños que tengan. Fernando Vico, otro padre de familia numerosa no tiene tantos problemas con respecto al tiempo o los horarios pero si al dinero, porque ya no solo es el material escolar, ahora entra en juego el estudiar fuera. Su hijo mayor tiene 20 años, se llama Daniel y hace Derecho y ADE. Con él no tienen problema de horarios, de hecho estudia en la capital, pero se suman los gastos de pagar la carrera y alquilar un piso fuera, por lo que independizarse o que los hijos sean mayores no es sinónimo de que la situación mejore en las familias que ya superan la etapa infantil. “Cuando llegan a la universidad se complica. El gasto se duplica y es difícil. Se suman los alquileres y una serie de gastos que bueno, son mucho mayores que cuando solo era el material escolar. Todo se mira con lupa y a echar números para tenerlo todo medido no se puede malgastar”, reconoce Fernando Vico.

También sostiene que cuando sus dos hijos mayores eran más pequeños si era más difícil compatibilizar el horario de las actividades extraescolares. “Se notaba más, era complicado, que si ir al conservatorio, al inglés y lo cierto es que nos dimos cuenta de que no es tan necesario apuntar a los niños a actividades extras salvo que ellos los pidan. Al final corren el peligro de no tener tiempo ni de jugar o descansar. Por supuesto si sale de ellos hacerla si, pero consensuamos que lo mejor era no forzar a que tuviesen que hacer otro tipo de actividades si no quieren, que así sea un hobbie y cuenten con el tiempo para hacer lo que prefieran y disfruten de su niñez”, explica.

Por su parte Alberto Díaz Castellano también tiene tres hijos y, a veces, hace auténticos malabares para conciliar todo lo que se debe hacer en la entrada al curso escolar. “Nuestro caso fue particular porque a pesar de estar en el mismo colegio estaban en edificios diferentes y entonces eso lo complica todo más. Eso fue un caos autentico porque hasta hace poco permitían entrar a los niños salir o entrar un poco antes y eso podía ayudar, pero se ha prohibido y entonces hay que hacer verdaderos encajes de bolillos. De hecho, solicite una reducción de jornada para dedicar tiempo a los niños, a sus quehaceres, también para no maltratar psicológicamente a mi mujer que se hubiera tenido que encargar de casi todo porque solo trabaja de mañana. Son sacrificios necesarios en una familia numerosa”, añade Alberto Díaz.

La mayoría de las familias coinciden en que estos primeros días son los peores, toca coger rutina, hacer los horarios, saber que actividades van a llegar para sus hijos y afrontar los gastos, pero lo hacen todos con la mejor de las sonrisas y confiando en que será el inicio de un gran curso escolar.