Héroes que no usan capas

El parque de Bomberos de Jaén cuenta en la actualidad con 84 profesionales que actúan en la capital y 24 municipios hasta el próximo mes de enero, cuando dejen la tutela de Martos

04 ago 2019 / 12:48 H.

Los chicos de rojo en una provincia verde. Son capaces de combatir el infierno que, a veces, se desata en la tierra, de subir a las alturas, de luchar contra tempestades, de superar cualquier barrera y hacerse hueco en los más complicados lugares. Son los chicos de rojo, los héroes de la provincia del verde olivar, los Bomberos de Jaén. Los mismos que se la juegan cada día, siempre con los mismos objetivos: salvar vidas, proteger la tierra y a los ciudadanos, estar presente allá donde se les necesita. Actualmente, en el parque de Bomberos de la capital trabajan 84 efectivos que se encargan de ser los guardianes de 24 municipios, al menos hasta el próximo 1 de enero de 2020, cuando el servicio instalado en Martos, hace pocos meses, se encargue de algunos pueblos de alrededor y los efectivos de la capital se queden con 18 zonas. Ellos, con el resto de compañeros presentes en los lugares de más de 20.000 habitantes y la comarca de Segura, acuden a la llamada de los jiennenses que requieren sus servicios. Pensar en ellos en verano parece ser sinónimo de peligro, pues en una provincia donde los lagartos son los reyes de la tierra y el mercurio su mejor aliado, los bomberos se enfrentan a jornadas llenas de servicios en los distintos municipios que termina por dejarlos agotados. Sin embargo, según palabras de Manuel Escudero, jefe de servicios de Bomberos de Jaén y Protección Civil, el invierno “es aún más complicado”. “Si la época estival es más intensa, en los meses de frío las actuaciones son más peligrosas, pues se tienen que enfrentar a incendios en vivienda”, asegura. Por lo demás, cuando se trata de accidentes, rescates y el resto labores, su día a día es una “lotería”, pues siempre deben estar preparados para enfrentarse a situaciones que, en ocasiones, se quedan grabadas para siempre ya que el abanico de trabajos que realizan estos profesionales es sumamente amplio.

Pero y, ¿cómo es el día a día de estos valientes? Los dieciocho profesionales que suelen estar presentes en el parque en cada uno de los servicios se reparten las funciones y los puestos. Lo primero, nada más llegar, es revisar el material: vehículos, manual y herramientas, todo para que no falte ningún detalle porque de ello dependerá que un servicio sea satisfactorio. Lo siguiente es el entrenamiento, realizan diferentes actividades hasta la hora de comer. Ya por la tarde, el horario es más flexible y pueden distribuirlo de forma más amena. Todo ello, siempre con los sentidos en alerta, pues si suena la campana, habrá que dejarlo todo y ponerse en marcha allá donde se les necesite. Cuando se trata de una profesión en la que lo que está en juego son vidas, cada detalle cuenta y tan vital es que los coches y materiales estén a punto, como que los bomberos se sientan cómodos, valorados y bien tratados, algo que depende un poco de todos. Tampoco hay que olvidar que los profesionales actúan en pareja por lo que una buena sintonía en el grupo y un entorno agradable es básico para el buen funcionamiento del parque de bomberos, aunque ellos lo tienen claro bajo un lema que llevan por bandera: “En una actuación entramos juntos y salimos juntos”. Ese buen ambiente que se denota nada más entrar por la puerta donde son continuas la bromas y las sonrisas, es producto de todos, aunque los veteranos reconocen que la “alegría e ilusión” que desprenden los recién incorporados, 25 que se unieron el pasado mes de noviembre, “contagia las ganas de superarse en el día a día”. Dicho entusiasmo se combina con la madurez de aquellos que llevan años enfrentándose a la realidad y que tienen esa experiencia que da el tiempo, las situaciones críticas y los momentos en los que la vida de una persona adulta, o la de un niño, está en manos de los chicos de rojo, aunque no siempre vayan vestidos de ese color. Ahí, en la capacidad para salvar vidas, para hacer el mundo un poco mejor con su gran labor, es donde reside la magia de ser bombero. Por el contrario, todos coinciden en que no siempre es fácil, aquellas circunstancias donde el desenlace fatal es inevitable, donde ellos no pueden hacer sus pequeños milagros afecta tanto que en ocasiones no hay consuelo posible. Es por ello que ser bombero va mucho más allá de tener un trabajo estable y satisfactorio, debe ser una elección meditada, pues se trata de una profesión sumamente vocacional y de gran implicación.

Y, como en cualquier otra, quedan muchos retos por cumplir, mejoras que hacer y necesidades que cubrir. Entre ellas, la primordial sería cerrar la escala de mandos, algo que Manuel Escudero ya ha transmito al nuevo equipo de Gobierno. “Además de mi cargo, el de jefe de servicios, necesitamos un oficial y un suboficial que actualmente no tenemos, cinco sargentos, de los que contamos actualmente con dos y diez cabos, que si están cubiertos”, manifiesta el jefe de servicios, al mismo tiempo que asegura: “Hemos notado compromiso y creemos que podremos cumplir este requerimiento que ya se inició en la anterior legislatura”. Otro de sus próximos objetivos es la formación, como parque de bomberos de la capital quieren estar presentes en los demás municipios y prestar su apoyo y conocimientos. Asimismo, otra de sus asignaturas pendientes es la prevención, para lo que ya estudian diversas iniciativas que pondrán en marcha en los próximos meses al considerar “vital” que los ciudadanos cuenten con información. Pero no se quedan solo ahí, entre los planes para los próximos meses también van a designar a cinco profesionales para que se conviertan en pilotos de drones pues es “esencial y sumamente importante para los incendios y facilita el trabajo”.

Por su parte, se muestran muy satisfechos por las últimas incorporaciones, tales como trajes de tipo forestal para que los bomberos vayan algo más ligeros, ya que a veces se enfrentan a temperaturas que superan los 40 grados con un equipo de cuarenta kilos. También se ha realizado una importante renovación de material y, especialmente, presumen de una adquisición de la que están orgullosos, un cojín de salto que emplean en el salvamento de personas, allí donde no se dispone de vehículos con escalera o estos no pueden ser utilizados y que ellos van a usar para trabajar en el casco histórico. Y así, con esta filosofía de vida que consiste en no dejar de luchar nunca, en acudir a cada llamada para dar lo mejor de sí mismo, salir entre llamas para acabar en inundaciones o rescatar a grandes y pequeños, es como los Bomberos de Jaén, unos valientes a lomos de sus camiones, cuidan de los jiennenses. Por ello, para todos aquellos que aguarden en casa su momento, que estén batallando para formar parte de un equipo único, que no decaigan, que no cesen en su intento, pues “quien lucha por un sueño, acaba por cumplirlo”.

Y no cabe duda de que fue un reto que superó dejando constancia de su gran valía. Desde entonces, ha tenido que vivir en primera persona situaciones que recuerdan que aún queda mucho que luchar. “Un día llamaron al parque para dar las gracias y pidieron hablar con el mando, cuando me puse al teléfono me repitieron que querían hablar con el mando, a lo que contesté que el mando era yo”, relata, a lo que añade: “Tengo que reconocer que yo nunca me he sentido diferente entre mis compañeros y creo que el cuerpo de Bomberos es uno de los menos machistas, aunque todavía quedan cosas por cambiar”.

Por ello, anima a todas aquellas que tengan dudas: “Mucho ánimo a todas y también a todos, las oposiciones son complicadas y el esfuerzo debe ser alto, pero se puede, solo hay que ser constante y no dejar de intentarlo por muchos inconvenientes que haya en el camino”.