Ejemplo de todo un valiente

Comenzó a trabajar a los doce años y, desde entonces, Alejandro Rosales se caracterizó por su incansable esfuerzo por lograr todas aquellas metas que se propuso dentro del mundo laboral

15 sep 2019 / 11:43 H.

Alcaudete, toda la provincia jiennense y el sector empresarial de la zona están de luto por el fallecimiento, a los 77 años, del empresario Alejandro Rosales Expósito, creador y fundador de Alvic, una compañía de referencia en el sector del mueble que nació entre los olivos. No es para menos, puesto que el amor que Alejandro Rosales tenía por su tierra era enorme y recíproco. Pocas historias conjugan tan bien el esfuerzo, la valentía y las ganas de superación como la del empresario. Desde niño ya apuntó manera y demostró que lo suyo eran ganas de esforzarse para lograr llegar muy alto. Sin embargo, parecía saber que para eso tocaba trabajar y aprender desde abajo. A los doce años entró como aprendiz de carpintero. Probablemente allí aprendió mucho, pero tocó el momento de volar, tomar las riendas y buscar nuevos horizontes. Era algo que tenía claro tras su trabajo dentro de la empresa de su pueblo. Tomó una determinación, cogió sus maletas y salió para encontrar una vida fructífera. Probablemente, tampoco fue fácil, primero paró en Madrid para sacarse una oposición, pero al final la vida quiso que acabase yendo hasta Cataluña.

Así llegó a Vic, donde comenzó a trabajar en un taller de carpintería y fue el germen de todo lo que vino después, de todas las ideas, el esfuerzo y los sueños que, aunque pudieran parecer inalcanzables, llegaron hasta Alejandro Rosales gracias a la superación y las ganas por renovar todo, por no descansar y estar siempre a la última en todo lo que tiene que ver con el sector del mueble. No es para menos que así todo fuese viento en popa.

Dentro de este taller tuvo una brillante idea. En un momento en que estaba de moda hacer cocinas de chapa, él pensó que el futuro estaba en hacer muebles de cocina de madera. No se equivocó. Así que este pensamiento que cruzó su cabeza se lo propuso al que era su jefe para que, junto a un tercer socio, se pusiese en marcha el proyecto. Funcionó y a partir de ahí las ideas y los objetivos de Alejandro Rosales no pararon de crecer, ya que tal y como él mismo confesó a este periódico en una entrevista, se dio cuenta de que sus compañeros se habían acomodado y que él necesitaba “más marcha”, por lo que les propuso comprar su parte. Esta idea concreta deja palpable la forma de ser del empresario alcaudetense. Un hombre entregado a la reinvención, a no rendirse y seguir creando. Por tanto, si existe una palabra que lo resume todo esa es perseverancia.

Las ganas por mejorar y crecer en un momento en que, quizás, nadie pensaba que pudiese hacerlo. Así, en 1965 fundó Madetres, un ejemplo de innovación en el mundo de la cocina al fabricar muebles modulares, buscó y creo nuevos canales de venta y también dio con el concepto de “mueble en kit”. A partir del año 1975, Alejandro Rosales se trasladó hasta Alcaudete, donde impulsó por completo el concepto de Alvic, una empresa que desde entonces no deja de crecer tanto en España como en el resto del mundo. Probablemente, si le preguntasen ahora a ese niño de doce años que era aprendiz de carpintero no hubiese llegado a imaginar todo lo que habría conseguido, tal vez tampoco cuando tomó la determinación de emigrar, pero lo único cierto es que tuvo por objetivo mejorar, buscar y escribir su propio destino y, sin duda, toda su trayectoria demuestra que hasta el último momento fue dueño de todo lo que sucedía a su alrededor.

Y tiene mérito, puesto que consiguió todo esto en una época que no fue la más fácil. Emigró en años de posguerra, encontró una oportunidad y una forma de negocio en un momento difícil. Es, por tanto, la imagen del sacrificio y el tesón, aderezadas por enormes dosis de ilusión para que el trabajo salga adelante. Por tanto, no es extraño que su figura sea muy admirada en su municipio y sea un ejemplo a seguir para los trabajadores de Alvic y su familia. Gracias a su determinación hoy este negocio tiene la fuerza y el poder que se ha ganado.

De hecho, en su municipio siempre ha sido una figura muy presente y ha recibido el cariño y apoyo de muchos de sus vecinos. Por ejemplo, Alejandro Rosales fue reconocido con la Medalla de Oro de la Villa de Alcaudete y da nombre a una de las calles del polígono. Todo un ejemplo que ayudó, y todavía sigue siendo así, exportando el nombre del municipio y de todo Jaén por el mundo a través de su empresa. Una situación de la que son muy conscientes dentro de Alcaudete. Porque si algo destaca en el empresario es que nunca se desvinculó de sus raíces, siempre fue consciente de dónde era y de dónde vino. Por eso, estaba muy vinculado a la cofradía de la patrona de Alcaudete, Nuestra Señora de la Fuensanta. De hecho, de esta misma hermandad fue presidente Alejandro Rosales.

Y es que aunque muy joven abandonase su casa para labrarse su propio futuro nunca olvidó el lugar del que vino ni sus enormes ganas por aprender y conseguir aquello que consideraba importante. Y es que superó todos los problemas que se le pasaron por la vida. Alejandro Rosales volvió a Alcaudete a la vez que se le diagnóstico en 1982 un problema que le obligó a pasar por una operación por una dolencia coronaria. El médico le recomendó que a partir de entonces descansara y tomase reposo, que aprovechase lo que hasta entonces había logrado para vivir más tranquilo. Probablemente muchas personas habrían seguido el consejo de su doctor y habrían tomado la determinación de descansar y parar, pero no era el caso de Alejandro Rosales, quien reconoció que esa opción, simplemente, le aburría muchísimo y que no podía estar quieto. Esto es algo evidente si nos ceñimos a todas las aventuras empresariales y de trabajo que ha llevado a cabo durante tanto tiempo. Porque lo importante era tener la opción de hacer cosas, de continuar en un oficio que le gustaba y le traía tantas alegrías a su vida puesto que, seguramente, siempre tuvo la opción de abandonar todo y descansar como merecidamente tenía tras su problema de salud, pero no, él no contaba con hacer eso. Prueba de ello es la declaración que dio hace unos años a Diario JAÉN y que demuestra que cuando tienes las ideas muy claras nadie puede frenarte. Unas palabras que refuerzan la motivación y ejemplo que supone el empresario para muchos jiennenses. “El mejor consejo que yo puedo dar es que es fundamental tener fe infinita en lo que se va a hacer y no desfallecer hasta conseguirlo. Hay que mantenerse firme frente a las adversidades. y si uno se cae, hay que volver a levantarse. Con perseverancia, con trabajo y con una pizca de suerte, todo sale adelante”, afirmó.

Esta declaración es la idea firme que define y sirve para conocer a este hombre que siempre tuvo claro hacia donde quería dirigirse. Cuando tuvo doce años todo comenzó para él en el mundo de la industria, un joven aprendiz de carpintero que emigró para mejorar su futuro y que no se rindió cuando las cosas, quizás, pudieron salir mal. Tuvo empeño, fortaleza y siguió adelante, hasta el final, y así su sueño se hizo realidad. Fundó Alvic, disfrutó de crear un imperio que lo puso bien alto entre los empresarios jiennenses y nacionales. Y es que como él mismo dijo el secreto estaba tan solo en tres palabras, la perseverancia, el trabajo y tener un poco de suerte. La manera de lograr lo que se propuso en su vida.