Una muerte que no está clara

La Policía investiga las causas del fallecimiento de un hombre hallado en un solar

13 feb 2019 / 09:08 H.

Se llamaba Juan Carlos, tenía 27 años y era natural de Carchelejo, aunque vecino de Jaén. Su cadáver fue encontrado tirado en un descampado de la capital, con evidentes “signos de muerte violenta”. Tenía cortes superficiales en las muñecas, estaba desnudo de cintura para arriba y presentaba una camiseta anudada al cuello. La Policía Nacional trata de aclarar qué pudo pasarle para resolver este extraño caso sobre el que se ha decretado el secreto de sumario. De momento, y tal como explica el portavoz de la Comisaría, Diego Moya, “todas las hipótesis están abiertas”. Desde el homicidio hasta el suicidio, pasando por la muerte accidental como consecuencia de una sobredosis de estupefacientes. “No se puede descartar nada”, añade con la prudencia de respetar la decisión judicial y de esperar los resultados de la autopsia.

El hallazgo del cadáver se produjo alrededor de las ocho y media de la mañana de ayer. El cuerpo sin vida de Juan Carlos estaba en un descampado ubicado en la Avenida de Barcelona, más allá de las vías del tren. Fue un subinspector de la Policía Autonómica, cuya sede está a escasos metros del solar, el que dio la voz de alarma. El cuerpo estaba semidesnudo de cintura para arriba y tenía los brazos extendidos.

Varias dotaciones de la Brigada de Seguridad Ciudadana se personaron en el lugar y lo acordonaron hasta la llegada de los investigadores de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta y de la Policía Científica. Lo que llamó la atención de los agentes es que la causa de la muerte no estaba nada clara. “Nos encontramos con varios elementos distintos que podrían haber originado el fallecimiento”, dicen las fuentes consultadas. El cadáver presentaba cortes en las muñecas, compatibles con una autolesión. En principio, se piensa que fue el fallecido el que se los hizo con un cristal, que fue recogido del lugar. No obstante, esas heridas eran, aparentemente, superficiales y no demasiado profundas. Además, no había grandes charcos de sangre junto al cuerpo. A unos veinte metros de cadáver, entre unos matorrales, los agentes recogieron una sudadera y una chaqueta que tenían rastros de sangre. Es más que probable que esos restos pertenezcan a la víctima, aunque será necesario analizarlos para confirmar esta hipótesis. Además, los investigadores tratan de aclarar cómo esas prendas de ropa que pertenecían al fallecido llegaron al lugar donde fueron halladas.

El otro aspecto que llamó la atención de los investigadores es la camiseta que Juan Carlos llevaba anudada al cuello. Esa prenda pudo causarle la muerte por asfixia. En principio, se piensa que fue el propio joven el que trató de acabar con su vida de este modo. No obstante, tampoco está descartada que fuera otra persona quien se la colocara. Será otra de las incógnitas a la que la autopsia tendrá que dar respuesta hoy.

Aparentemente, el cuerpo no presentaba golpes externos ni otros signos compatibles con la defensa de una posible agresión. Por ello, y con todas las reservas, los investigadores se inclinan por pensar que se trata de un suicidio. De forma paralela al trabajo de los forenses, la Policía indaga en el entorno del joven fallecido. Al parecer, con anterioridad, ya había tenido algún intento de autolesión previamente, según explican las fuentes consultadas. En el pueblo, aseguran que se trataba de una persona “normal” y “de buena familia”.