Quejas por la reducción de los puestos del mercadillo

Vendedores recriminan que no se ha escuchado su única demanda

19 sep 2019 / 11:59 H.

Nosotros no estamos en los despachos, sino montando hierros y estructuras a pie de calle a diario, por lo que conocemos bien la problemática del sector. Muy pocos de los que gestionan los mercadillos en Andalucía saben de comercio ambulante, así que entendemos que nos tendrían que haber escuchado”. Así de tajante se muestra Diego Amezcua, secretario de la Asociación de Vendedores Ambulantes Profesionales Autónomos de Jaén (Avapa), ante el cambio de ubicación temporal del tradicional mercadillo de los jueves desde el recinto Alfonso Sánchez Herrera hasta la Ronda Marroquíes y las calles Bedmar y Huelma por el montaje de la feria. Más que por el lugar elegido en sí, por la reducción de los metros solicitados para cada uno de los aproximadamente trescientos puestos que durante la jornada de hoy y los próximos jueves hasta que se realice el desmontaje se ubicarán en la zona: “Nosotros hemos cedido en todo, y para una cosa que pedimos ni tan siquiera tienen a bien considerarla”.

Y es que, apunta, el mínimo de metros de fachada que precisan en cada uno de los puestos ambulantes es de seis, y entre cinco y seis también de fondo. “Eso es lo mínimo que mide un furgón para que los comerciantes podamos meterlo en el puesto y descargar la mercancía sin que obstaculice al resto de usuarios y comerciantes”, explica. En el caso de los que se ubicarán en la Ronda de Marroquíes recuerda que, pese a que el espacio en la fachada se reduce, se compensa con el fondo, por lo que más allá de una sensación de agolpamiento de los puestos para los consumidores no tendrán mayor problema. Ese no será el caso de los que hoy procedan al montaje de sus puestos en las calles Bedmar y Huelma, puesto que a los cinco metros de fachada sumarán un fondo más reducido que el que tienen en el recinto ferial. “Lo que no sé es cómo se van a meter ahí 140 furgones a descargar al mismo tiempo y en la misma calle si no pueden parar en el puesto, y la vía no tiene tanta anchura”, puntualiza. Tanto es el malestar entre los comerciantes ambulantes que, afirma, algunos han mostrado su disposición a no montar hoy su puesto. Aun así, confió en que al menos prueben.

Amezcua recuerda que, aunque no han estado de acuerdo con algunos de las ubicaciones planteadas inicialmente tras descartarse la habitual por la implantación de dos gasolineras en el lugar que tradicionalmente ocupaban, su actitud siempre ha sido conciliadora. “Primero se planteó llevarlo a las Fuentezuelas, y entendíamos que se trataba de un espacio ideal en cuanto a seguridad y comodidad para los ciudadanos. Pero el Ayuntamiento atendió a las quejas de parte de los vecinos para no buscar problemas y se propuso una nueva ubicación”, afirmó. Una actitud que consideró “egoísta”, puesto que recordó que había otros muchos residentes en el barrio que estaban de acuerdo con ese emplazamiento para el mercadillo ambulante.

“Luego se propuso una segunda ubicación en la Ronda de Marroquíes y otras calles aledañas que también se tuvo que modificar porque en este caso fueron los empresarios de la zona los que mostraron su malestar porque, afirmaron, nuestra actividad obstaculizaría el acceso de clientes a sus empresas. Todo ha sido en consenso, pero el malestar entre el sector es que hemos cedido en todo este proceso y la única solicitud que teníamos no se ha respetado”, concluyó el secretario del colectivo.