La Fiscalía pide el máximo castigo a los dos acusados

Reclama 18 y 17 años de cárcel por agresión sexual y lesiones

13 mar 2019 / 11:15 H.

La Fiscalía acaba de presentar cargos contra los dos hombres mayores de edad acusados de participar en la violación en grupo perpetrada contra una adolescente de tan solo 16 años el pasado 2 de marzo de 2018 en un portal del Paseo de la Estación. El Ministerio Público considera que Gabriel José C. M., apodado “El Bubi”, y Miguel Ángel M. R. cometieron un delito de agresión sexual y otro de lesiones. En concreto, solicita 18 años de cárcel para el primero —la máxima pena posible— y 17 para el segundo. Ambos están encarcelados de forma preventiva desde que fueron detenidos por la Policía Nacional, apenas un par de días después de que sucedieran unos hechos que conmocionaron a la sociedad jiennense por su similitud a lo ocurrido en Pamplona con “La Manada”. Los dos siempre han negado cualquier implicación en el brutal ataque sexual sufrido por la chica. Hay que recordar que en la violación participaron otros tres jóvenes, menores de edad, que fueron condenados la pasada semana por el Juzgado de Menores a medidas que oscilan entre los dos años y medio y los cinco años de internamiento en régimen cerrado.

El escrito de acusación de la Fiscalía relata que los cinco atacantes abordaron a la víctima a plena luz del día, cuando caminaba por el Paseo de la Estación, y la introdujeron por la fuerza en el portal del edificio número 46. Presuntamente, dos de los atacantes eran Gabriel José C. M., que actualmente tiene 23 años, y Miguel Ángel M. R., de 19 años. El Ministerio Público relata que los cinco hombres la rodearon: “Te vamos a demostrar lo que es bueno”, le dijeron. A partir de ahí, el ataque fue brutal. Le quitaron la ropa y la sometieron a tocamientos. La chica se resistió con fiereza. Llegó a morder a uno de los agresores en una mano, a lo que le respondieron dándole un bofetón e insultándola. El fiscal asegura que, literalmente, la hicieron “llorar de dolor”.

La agresión cesó cuando un vecino se asomó al rellano de la escalera al escuchar los gritos de la víctima. Los cinco abandonaron el lugar de forma precipitada y huyeron a la carrera, dejando a la víctima “tirada en el suelo”. Uno de los atacantes le propinó una fuerte patada a la adolescente “en la zona de los ovarios”. La adolescente tuvo que ser atendida en el Hospital y ha estado en tratamiento psiquiátrico varios meses. De hecho, sufre como secuela un trastorno de estrés postraumático grave. De ahí que la Fiscalía haya presentado también un cargo de lesiones contra Gabriel C. M. y Miguel Ángel M. R.

Con respecto al delito de agresión sexual, el Ministerio Público señala la especial gravedad del caso, ya que concurren circunstancias como la especial vulnerabilidad de la víctima por su edad y por el lugar donde se produjeron los hechos (un portal), el hecho de que fuera cometida en grupo y que tuviera un carácter especialmente violento y vejatorio. De ahí que el Ministerio Público haya solicitado la máxima pena. Además, “El Bubi” ya cuenta con antecedentes penales por otra agresión sexual que cometió con anterioridad y por la que fue condenado el 11 de abril de 2017.

Además de la pena de cárcel, el fiscal solicita una década más de libertad vigilada y 25 años de alejamiento, es decir, que no puedan acercarse ni comunicarse con la víctima. Como indemnizaciones por las lesiones, las secuelas y el daño moral, se reclaman 62.675 euros.

El juicio contra los dos mayores se celebrará en la Audiencia Provincial en las próximas semanas, tal y como señalan fuentes cercanas al caso. La principal prueba de cargo con la que cuentan las acusaciones es el testimonio de la víctima. Así ocurrió en la vista oral contra los tres menores. La joven agredida los reconoció sin ningún género de dudas como sus agresores. Durante la instrucción de la causa, también identificó a los dos mayores. No obstante, Gabriel C. M. y Miguel Ángel M. R. tratarán de acreditar que no estuvieron en el Paseo de la Estación aquella tarde del 2 de marzo. “El Bubi” asegura que estuvo en casa de su hermano. El segundo procesado mantiene que pasó aquella jornada con su abuela. Después, matizó esta versión y señaló que lo acompañó, también, un ciudadano colombiano que, según dijo, puede confirmar esta coartada. Es lo que se dilucidará en el juicio.