El Papa quiere una iglesia abierta 24 horas en Roma

Julio Millán y el padre Ángel se entrevistan con el Santo Padre

14 sep 2018 / 12:00 H.

Los sacerdotes dedicados a Mensajeros de la Paz y Edad Dorada, con el padre Ángel a la cabeza, hemos tenido la dicha de poder concelebrar y luego saludar y conversar un rato con el Papa Francisco”, así narra, el jiennense Julio Millán, presidenta nacional de la Fundación Mensajeros de la Paz, los momentos que compartió con el Santo Padre en el Vaticano. De la reunión salió un encargo, como relata: el Papa animó al Padre Ángel a abrir una iglesia 24 horas para los sin techo de Roma, una iniciativa a la que también se sumó con agrado el limosnero de Su Santidad, el recién creado cardenal Krajeski”.

“Nos ha sonreído y nos ha cargado las pilas para seguir trabajando y dando gracias a Dios por estos cincuenta años de trabajo con niños, mujeres, mayores, refugiados, sin techo y todos esos hermanos nuestros, que a menudo están en las orillas de la vida, esperando una iglesia samaritana y misericordiosa, que esté abierta de par en par no solo las 24 horas sino también toda la vida”, explica el jiennense, ya que el motivo del encuentro con Su Santidad fue compartir con él la felicidad por el medio siglo de actividad constante y fructífera de la obra que puso en marcha el padre Ángel. Este obsequió a Francisco con un pequeño símbolo que, como aclara Millán, “es hoy santo y seña del trabajo y del espíritu de su obra: un sin techo echado en un banco pasando la noche”. Se trata de una réplica de la escultura que hay en la Santa Sede, a escala natural a la entrada de la Limosnería dedicada a los pobres, que, como celebra Julio Millán, “para este Papa, gracias a Dios cuentan”. La reunión fue posible, aclara, gracias al padre Carlos Jaar, presidente de Mensajeros Jordania, y su amistad, como define, “más que fraterna” con el padre Yoannes Gail, sacerdote egipcio. Este católico copto es secretario personal del Papa y, como no, se felicita, “gracias al padre Ángel conocido y querido en medio mundo y que también abre puertas por donde va”.

“La Eucaristía en Santa Marta es de ésas con sabor a evangelio. Sin mitras ni báculo, sin inciensos ni ritualismos añadidos, todos en torno a la mesa de la palabra y del pan. Una la palabra siempre fresca con sabor a vida, que hoy nos regalaba un evangelio donde el Papa nos explicaba las líneas maestras del ser cristiano y de ir por la vida: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os insultan”, narra, para dejar claro: “Palabras que en boca del mismo Papa sabían a misericordia y perdón, cuando está viviendo momentos tan duros a nivel eclesial de hermanos suyos que incluso le difaman”.