Las precipitaciones libran a los alérgicos del polen de los cipreses
Llegar a finales de marzo, comienzos de la primavera, envueltos en constantes lluvias tiene una ventaja fundamental para las personas con alergia a determinados pólenes. De momento, aquellos cuyo organismo reacciona a la floración del falso plátano o plátano de sombra y al ciprés se “han ahorrado” unas malas semanas.
Los pólenes más importantes en la provincia de Jaén son los del olivo, las gramíneas, las cupresáceas —ciprés, arizonias y cedros—, el plátano de sombra, y las quenopodiáceas —acelgas, remolacha o espinacas—, entre otros. Aunque, tradicionalmente, la alergia al polen se asocia a la primavera, no siempre es así, de manera que el de algunos árboles, como las cupresáceas, suele producir síntomas a partir del ecuador del invierno y hasta el final de esta estación.
Sin embargo, las continuas precipitaciones desde el comienzo del pasado mes de enero, han ocasionado que los granos de polen de las plantas que tienen una floración más temprana no floten en la atmósfera y, por lo tanto, no lleguen hasta el organismo de los alérgicos jiennenses. A estas alturas, el pasado 2012, después de un invierno extraordinariamente seco, el polen del ciprés llegó a alcanzar más de 800 granos por metro cúbico de aire. Este 2013, el pico más alto que ha registrado la estación ubicada en el Complejo Hospitalario de Jaén es de 490 granos por metro cúbico de aire. Se produjo en la semana del 4 al 11 de marzo, que concentró los niveles más elevados del periodo de floración.
Irene Bueno /Jaén
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