URGENTE

Un palomar que habla de la memoria del tránsito

El jiennense Jacobo Castellano expone en Cádiz para la Fundación NMAC
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  • OBRA. La escultura “Viga Mádre”, de Jacobo Castellano, creado con antiguas traviesas de tren para formar un palomar.
    OBRA. La escultura “Viga Mádre”, de Jacobo Castellano, creado con antiguas traviesas de tren para formar un palomar.

La memoria y la identidad son temas que, podría decirse, obsesionan al artista jiennense Jacobo Castellano. La relación entre lo físico y emocional se expone en cada una de sus obras. Con esa idea ha creado Viga Mádre para la Fundación Montenmedio Arte Contemporáneo (NMAC), en una exposición al aire libre que se ha abierto al público. “Aunque mi obra tiene que ver más con la memoria, tanto individual como colectiva, es imposible estar en este contexto y olvidarse del conflicto del Estrecho”, asegura el autor, y añade: “Sin ir directamente a lo político, elegí el tema del tránsito, del ir y venir, África, Europa...Y pensé en las aves migratorias, que viajan de un continente a otro sin necesidad de pasaporte”.

Después de varios meses de intenso trabajo, Viga Mádre se muestra al público en un lugar concebido específicamente para su ubicación, donde el entorno forma parte de la misma obra y lo complementa. Según palabras del artista, la obra es un homenaje a las miles de aves que viajan cada temporada desde el Norte de Europa hacia África. De esta forma, conjuga lo político y lo poético que tiene el devenir de estos animales de un continente a otro sin necesidad de pasaporte, Jacobo Castellano construye esta “casa para las aves”, un palomar creado a base de antiguas traviesas de tren, haciendo un guiño al palomar de la Breña, en Barbate, el más grande del mundo. Uno de los habitáculos que sirven como palomar está construido con baldosas de la mítica empresa granadina Fajalauza, fundada en 1517, y que hoy en día todavía se dedica a suministrar azulejería para la restauración de la Alhambra.

Con esta escultura, Castellano vuelve a la idea de “retorno al hogar”, tan significativa en su obra desde sus primeros trabajos. Es en este contexto específico donde se ubica la Fundación NMAC, un “pequeño punto geográfico entre los continentes africano y europeo”, donde cobran sentido y relevancia estos aspectos, más allá del lugar, con sentimientos relacionando el tránsito y la memoria de las aves y de las personas con su entorno.

Los recuerdos, las imágenes y los objetos de la infancia, y en general los enseres que acompañan la vida de las personas, son el origen de una parte importante de la obra de Jacobo Castellano. Su trabajo ha evolucionado desde los procesos iniciales de recuperación y ensamblaje de retales y desechos hasta la recontextualización de objetos buscados y con una historia propia.

La Fundación NMAC se creó en 2001, como un lugar de interacción con su contexto social, cultural y territorial. Concebido como un museo mediador tiene como objetivo apoyar a los creadores contemporáneos, en proyectos específicos que fomenten el diálogo y el entendimiento de la sociedad a través del arte. La colección de la Fundación NMAC está formada por más de cuarenta proyectos “site specific”, es decir, creados para un lugar específico, realizados por artistas de renombre nacional e internacional como Susana Solano, Marina Abramovic, Adel Abdessemed, Pilar Albarracín, Cristina Lucas, Fernando Sánchez Castillo o Maja Bajevic, entre otros.