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lunes, 15 julio 2019
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URGENTE
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Nació en Noalejo pero, primero sus estudios y luego la necesidad de crecer profesionalmente, su vida le ha llevado a lugares tan dispares como Granada, Suecia o Madrid, donde ahora desarrolla su profesión en dos centros que tiene en la capital y Alcalá de Henares, además de contar con una ambiciosa Escuela de Alta Formación. Su deseo siempre fue dedicarse al tratamiento de las pieles más dañadas y ayudar a la gente a sentirse bien. Ahora, no solo se trabaja en ello, sino que es una de las profesionales más destacadas en su campo. Más de 30 años trabajando le han valido para conquistar el Premio Salón Look 2019 a la Trayectoria Profesional en Estética.

—¿Qué se siente al recibir un reconocimiento tan importante?

—Muchísima gratitud, aunque el premio realmente es cuando llegan mis clientes a mi centro cada día. Eso es lo más importante, aunque un premio a nivel nacional es muy reconfortante y me hace trabajar más cada día.

—¿Cuál es el secreto para triunfar en este mundo?

—Son muchas cosas. Hay que conocer muy bien la piel, captar al cliente, porque hay gente que llega a tus manos después de haber probado otros muchos tratamientos. Uno de mis tratamientos estrellas es el del acné y es necesario transmitir la veracidad de tu método para que apuesten por ti y que pongan su rostro en tus manos. Es un trabajo en el que consigues que la gente se sienta bien.

—¿Qué le llevó a centrarse en algo tan específico?

—Desde niña siempre me ha gustado experimentar, por eso me lancé en este terreno. Trabajar con pieles problemáticas como que está más destinado a dermatólogos, pero yo trabajo de una forma totalmente artesanal y aplico mi formación de esteticién y la experiencia de los años; eso me permite solucionar problemas tan importantes como el acné, además apostando por una belleza totalmente sostenible. Tengo un método de trabajo que aporto salud a la piel y es lo que me diferencia de otros centros.

—¿Cómo fue el decir que se quería dedicar a este campo?

—En casa siempre me dijeron que lo primero era estudiar y luego lo que quisiera, que siempre lo tuve muy claro, por eso empecé a formarme a los 28 años. La estética no siempre ha estado bien posesionada, pero demostré en casa que se podía cambiar de opinión.

—¿Qué le diría a alguien que quiere dedicarse a la estética?

—Lo primero, que tiene que trabajar mucho. Es muy importante formarse, y afortunadamente hoy en día hay muy buenas escuelas que están apoyadas por firmas cosmetológicas. Yo creé mi propia escuela de formación, con un método propio, pensando en esas personas que desean dedicarse al mundo de la estética. El mejor consejo es que en la vida no regalan nada y hay que tener constancia. Si se persevera, se puede lograr lo que se quiera en la vida.

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