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Baeza espera a su tradicional Miserere

Juan de Dios Robles será el nuevo encargado de dirigir a la Orquesta Sinfónica de Baeza y Coral Baezana
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16/04/2019
  • CONCIERTO. Imagen de archivo de la solemne actuación.
    CONCIERTO. Imagen de archivo de la solemne actuación.

Una obra cantada por todo el municipio, así es el tradicional Miserere de Hilarón Eslava de Baeza, que no se queda en las cuatro voces mixtas que interpretan el Salmo 50. Una tradición con varios siglos que volverá a convertir la Santa Iglesia Catedral de Baeza, a partir de las 20:30 horas, en mucho más que un lugar de oración con la actuación que ofrecerán la Orquesta Sinfónica de Baeza y Coral Baezana, dirigida por Juan de Dios Robles, tras el fallecimiento en diciembre del que fuera hasta ahora encargado de llevar la batuta, Martín Morales.

Más de un centenar de aficionados y amantes de la música, acompañados por músicos profesionales, alzan cada año sus voces para dar vida a la adaptación musical del Salmo 50, compuesto expresamente para el templo mayor de la ciudad en el siglo XIX y que comienza “Miserere mei Deus” (Ten misericordia, Dios mío).

La Semana Santa de Baeza se caracteriza por la implicación de los baezanos en cada acto, y el Miserere no se queda atrás. Eso sí, este año las voces tendrán un sentir diferente, pues cada nota que se entone recordará a Martín Morales, tristemente fallecido en los últimos meses y que después de muchos años no será el encargado de dirigir al grupo. La responsabilidad no solo de llevar la batuta durante el concierto, sino de mantener el nivel de su antecesor, recaerá sobre Juan de Dios Robles, que a buen seguro tendrá muy presente a Morales para rendirle un sentido homenaje.

La tradición del Miserere se perdió en Baeza hasta que en 1971 se retomó de la manos de Morales padre. Durante unos años el recital también se celebró en la Antigua Universidad, y no fue hasta ese año que recuperó su máximo esplendor y atrajo de nuevo la atención de todo devoto amante de la música sacra más pasional. Ahora, no se entiende el Martes Santo sin esta cita en la que las voces de cientos de baezanos se elevan para entonar la melodía adaptada por Hilarón Eslava por encargo para la Catedral de Baeza.