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domingo, 26 mayo 2019
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URGENTE

“Me gusta estar al día de las últimas tendencias”

Jesús sánchez
Este joven emprendedor comenzó trabajando en el campo, pero una lesión de muñeca le hizo centrarse el algo que siempre había sido su pasión: la peluquería. Entusiasmado con las últimas tendencias y la moda de las barbas, abrió en Los Villares su propia barbería, donde pone en práctica todo lo aprendido sin dejar de lado la formación continua

—¿Cómo surge la idea de empezar con este negocio?

—Es algo que siempre me gustó. Antes trabajaba en el campo o de albañil, pero me rompí la muñeca y tuve que dejarlo. En casa siempre pelaba a mi familia y demás y me decidí a dar el paso. En un principio mi idea era poder atender todo tipo de pelados, hombres y mujeres, pero la situación de mi lesión me impedía atender con normalidad los peinados femeninos, que necesitan mucho de rulo y giro de muñeca, por eso me especialicé en peinado masculino y barbería. A partir de ahí todo fue rodado y ahora cumplimos un año.

—¿Cuándo empezó a formarse para la profesión?

—A los 21, hace unos cuatro años. Estudié en una academia de Jaén y ahora hay que seguir reciclándose cada poco tiempo.

—¿Hay más negocios similares en Los Villares?

—No, no hay más barberías modernas, por eso vi una oportunidad de hacer algo que me gustaba y además sin ir lejos. Algunos negocios tocaban lo que yo hago, pero decidí perfeccionarlo. Por suerte la acogida ha sido muy buena, mejor de lo esperado.

—¿Cuál es su especialidad?

—Los peinados modernos. Me gusta estar al día de las tendencias y ponerlas en práctica. Es cierto que aquí en el pueblo la gente es más reacia a algunas cosas, pero poco a poco van descubriendo este mundo y tengo clientes de todas las edades.

—¿Cómo se mantiene uno actualizado de las modas?

—A través de las redes sociales, son vitales. Sobre todo es clave estar al día en Instagram de barberos reputados, ver qué es lo que hacen y aprender las técnicas. A partir de ahí es ponerse a probar. Además, cada dos o tres meses, hay que formarse: igual acudo a un curso de barbería al estilo de toda la vida que a nuevas técnicas. Hay que renovarse continuamente para ofrecer un buen servicio a las personas que confían en mí al venir a la barbería.

—Tiene mucha clientela, ¿es necesario pedir cita para ir a su barbería?

—Es recomendable. Por la mañana, que la mayoría de la gente está trabajando, es más sencillo que alguien llegue y pueda cogerlo, pero por las tardes eso es imposible. Todo lo que no sea llamar con un par de días de antelación, es no tener sitio. La verdad es que estamos llenos siempre, es una suerte para el negocio.

—¿Alguna vez le dijeron “hazme lo que quieras en la cabeza”?

—Sí, es muy habitual. La gente viene y quiere algo nuevo pero no tienen por qué saber qué exactamente, entonces me dejan crear. Lo bueno que tiene el pelo es que si el resultado no gusta, que no suele pasar, es tan sencillo como rapar y esperar unos días a que crezca. Pero yo disfruto mucho cuando se ponen en mis manos con una confianza ciega y toca improvisar un peinado.

—¿Ha pensado en ampliar el negocio ante la buena acogida?

—En un futuro puede ser. Ahora mismo hay que ir poco a poco. La verdad que el local no es muy grande y sí me gustaría dentro de un tiempo, si el negocio sigue funcionando igual de bien, poder tener a alguien más conmigo y atender a más personas cada día.

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