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sábado, 24 febrero 2018
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URGENTE

Peal y Jódar registran hasta 27 seísmos en el último mes

Los terremotos son de baja intensidad y los más altos, de 2,9 y 2,6 grados, fueron en la madrugada de ayer
  • ARQUITECTURA. La Torre del Reloj y, al fondo, la parroquia de la Encarnación de Peal de Becerro.
    ARQUITECTURA. La Torre del Reloj y, al fondo, la parroquia de la Encarnación de Peal de Becerro.

Con una intensidad de 2,9 es el “mayor” terremoto que se ha registrado en la zona de Jódar y Peal de Becerro en los últimos trece meses. Pero, por su profundidad, once kilómetros, tampoco fue sentido por la población. Se produjo a las seis y media de la mañana de ayer, según el Instituto Geográfico Nacional, solo una hora después de otro de 2,6 grados que se registró en Peal de Becerro. Estos forman parte de una serie que se repite desde hace más de un año, en el triángulo que comprenden los municipios de Jódar, Peal de Becerro y Larva, como registra el grupo de investigación de la Universidad de Jaén “Riesgo sísmico y tectónica activa”, a partir de datos del Instituto Geográfico Nacional. Según el registro de los expertos jiennenses, solo en estos tres términos municipales de la provincia se produjeron más de 100 en todo el año 2017. Y, en lo que va de 2018, hasta 32. En la última semana, desde el día 5, son 12. Estos son “microterremotos”, con magnitudes comprendidas entre los 1,3 y los 2,6 grados —con excepción del último de Jódar, de 2,9— y, en general, a bastante profundidad, por lo que no son sentidos por la población. Es el mismo fenómeno que se vivió en la zona de Torreperogil entre 2012 y 2013.

“A estas agrupaciones de terremotos las llamamos series. A veces duran días, semanas o pueden llegar a meses. No siguen un patrón claro. No conocemos la estructura que los genera, en qué fallas se producen al estar a diez o doce kilómetros de profundidad”, explicó el responsable de los investigadores jiennenses, José Antonio Peláez, a este periódico. Pero lo que sí asegura es que estas series “no implican” que vaya a existir un terremoto de mayor magnitud, por lo que no cabe la alarma.