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“Nunca tuvo la humanidad la solidaridad que hoy en día”

Calurosa acogida de Bedmar a la charla coloquio con el Padre Ángel
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23/03/2019

Ha venido a hablar en positivo”, comentaban unas bedmareñas a la salida del Centro Cultural García Lorca de Bedmar, tras la charla-coloquio con el Padre Ángel, fundador y presidente de Mensajeros de la Paz. Y el resumen que hacían estas vecinas no podía ser acertado: “Un mundo mejor es posible” fue el título de esta iniciativa organizada por Bedmar Debate, en colaboración con la parroquia local y las cofradías del Cristo Flagelado a la Columna y la de Nuestro Padre Jesús y Virgen de los Dolores. Y la respuesta de los bedmareños no pudo ser mejor y a muchos no les importó quedarse de pie para escuchar al invitado, arropado en la mesa por el presidente del colectivo organizador, Fernando Viedma, y Julio Millán, presidente de la Asociación Edad Dorada- Mensajeros de La Paz en Andalucía. Entre el público, el alcalde, Juan Francisco Serrano; la jueza Isabel Moreno; el exrector Luis Parras y el sacerdote de Mensajeros Domingo Pérez, entre otros asistentes.

“Queremos pensar que se puede conseguir cambiar el mundo, que es posible. Tenemos el testimonio del Padre Ángel que trabaja mucho y bien en ese sentido”, defendió Fernando Viedma para abrir el acto. Julio Millán mostró, asimismo, su profunda alegría por ver el salón “del pueblo que le dio la vida” así de lleno. “El Padre Ángel no tiene presentación, es un hombre de Dios, profeta de este tiempo e icono de la solidaridad”, resaltó Millán, que recordó que hace apenas unos días, el pasado 11 de marzo, fue su cumpleaños cuando alcanzó los “38 al revés”, con una vitalidad sorprendente. El sacerdote jiennense recorrió la vida del fundador de Mensajeros de la Paz de una forma preciosa, llena de cariño.

Cuando tomó la palabra, aseguró que prefería “hablar de corazón a corazón”, sin papeles. “Vengo a decirles que un mundo mejor es posible. Cuando las personas se quieren, pueden hacerlo”, aseguró. Defendió que hoy el mundo es mejor que hace 5 años, y mucho más que hace 50: “Siguen habiendo noticias malas, pero las mejoras alcanzadas no tienen precedentes, en todos los aspectos de la vida. Lo bueno es más en cantidad y trascendencia”. Sí confesó que siguen existiendo guerras, desigualdades, suicidios y otras muestras de una realidad dolorosa que está ahí: “Somos más consciente por los medios de comunicación, pero la gran diferencia es que estas desgracias se reducen a un ritmo asombroso”. “No quiero que crean que soy un cura entusiasta e inconsciente. Sé que queda mucho por hacer y seguirá mejorando todo con el tiempo”, aseguró. Y la certidumbre de que será así, como reconoció, es que ha visto, junto con Mensajeros de la Paz, cómo, en medio de guerras y catástrofes, “brilla la bondad humana”. “En medio de tanto dolor se puede ver el vaso medio lleno por tanta gente que trabaja por hacer un mundo mejor”, resumió. Antes de cerrar el acto, el alcalde de Bedmar, Juan Francisco Serrano, quiso agradecerle su presencia allí, pero, sobre todo, por su testimonio y por ayudarles “a abrir los ojos”.