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domingo, 27 mayo 2018
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Barahona relata la historia de la religiosidad popular

El cronista e hijo predilecto detalla los orígenes del cristianismo en Iliturgi
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  • PARTICIPANTES. Enrique Gómez, Juan Bravo, Adela Pérez y Sebastián Barahona posan en la Casa de la Cultura.
    PARTICIPANTES. Enrique Gómez, Juan Bravo, Adela Pérez y Sebastián Barahona posan en la Casa de la Cultura.

Religiosidad popular en Mengíbar: costumbres y tradiciones” es el título de la conferencia que pronunció el cronista oficial e hijo predilecto de Mengíbar, Sebastián Barahona Vallecillo, en un acto organizado por el Instituto de Estudios Giennenses —IEG, del que Barahona es colaborador— de la Diputación Provincial, en colaboración con la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Mengíbar.

El acto contó con la presencia del alcalde, Juan Bravo Sosa; la concejal de Cultura, Adela Pérez Alonso, y Enrique Gómez Martínez, consejero del IEG y cronista oficial de Andújar. Asimismo asistieron otros miembros del equipo de Gobierno mengibareño, el párroco de San Pedro Apóstol, Antonio Lara, y numerosos vecinos que prácticamente llenaron el salón de actos de la Casa de la Cultura María Sampedro Bravo Venzalá. Barahona relató la religiosidad popular desde sus orígenes en Mengíbar y repasó su singladura hasta la actualidad, con especial mención al papel “esencial” de las cofradías para la difusión de la religión y la implantación y el desarrollo de las múltiples y ricas costumbres y tradiciones de la villa a lo largo de las últimas centurias. También destacó que el cristianismo “nació y se extendió por estas tierras” gracias a San Eufrasio, patrón de la Diócesis de Jaén, que fue obispo de Iliturgi y que ejerció su apostolado en Mengíbar y alrededores.

“El Evangelio se predica en Mengíbar en los primeros momentos del cristianismo, ya que Iliturgi, como el resto de la península Ibérica, fue conquistada por Roma hacia el año 217 antes de Cristo. En el siglo III después de Cristo la población de Iliturgi cuenta ya con una iglesia local, una comunidad cristiana que envía al concilio de Iliberis o Elvira a un representante, lo que demuestra que esa comunidad debía estar afianzada y ser pujante”, subrayó el cronista.

De igual forma, en su alocución Barahona desgranó numerosas tradiciones y curiosidades de la historia religiosa de la villa, algunas de ellas desaparecidas, y resaltó la vigencia de algunas, como los Rosarios de la Aurora, San Antón o las Cruces de Mayo.