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domingo, 16 junio 2019
12:12
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URGENTE

La situación que se desprende de su relato es, sencillamente, desesperada. Están enfermos, no tienen recursos —solo un ayuda de reinserción social que se le agota en unos meses— y acaban de tener que dejar la vivienda alquilada en la que residían ante una orden de desahucio. Se trata de una pareja que reside en Baeza y ella, Luisa Joaquín Lorca, explica que, por el momento, están al amparo de unos amigos que les han dado alojamiento, días antes de que tuvieran que dejar su casa. Pero, reclama, necesitan más ayuda.

Ella arrastra una enfermedad, como explica, en la columna cervical, degenerativa, que le impide trabajar. Así, está a la espera de que un tribunal médico valore su estado y le de una incapacidad. Hasta el año 2015, como asegura, estuvo trabajando al cuidado de personas mayores allí en Baeza y, después, de forma puntal, limpiando casas por horas. Asegura que sus dolencias no le permiten cumplir con las obligaciones que un puesto normal requiere.

Por aquella época, alquiló una vivienda y asegura que hubo momentos, en los que tenía ingresos, que llegó a pagar la mensualidad por adelantado. Pero, cuando se le empezó a complicar la situación labora, defiende que avisó a la propietaria, de que le venía “una mala época”. “Le planteé irme en ese momento y me dijo que no me preocupara, que la casa iba a estar cerrada”, explica. “Cuando empiezo a solventar la situación, le pago un poco más del alquiler cada mes, para ir bajando la deuda, más los gastos de luz y agua”, añade. Hasta que la propiedad de la vivienda le notificó que no se renovaría el contrato y llegó la orden de desahucio.

Al mismo tiempo, su pareja, Juan Carlos Sánchez, primero sufrió un ictus y después le siguieron otros problemas de salud, que le llevan a estar de baja laboral. “Tras estar ingresado recientemente, tiene una prórroga”, explica Luisa Joaquín Lora. Dice que lleva sin trabajar desde mayo del año pasado — en una empresas para personas con discapacidad— y que las pruebas que le han hecho no son favorables, por un deterioro cognitivo del que se recupera muy poco a poco. Así, en estos últimos meses, explica que viven con la prestación social que ella recibe —unos 400 euros—, que se le acabará en unos meses ya que solo se da en años alternos. También asegura que ha recibido ayuda de Cáritas y alguna puntual del Ayuntamiento. En este tiempo, recuerda que, desesperada, llegó a pedirle ayuda a la Reina Letizia, a la que le escribió una carta hablándole de “mujer a mujer”. También Marina Torres, del partido Jaén va a crecer, se ha hecho eco de su situación y reivindica ayuda para ellos.

a la espera de una valoración

La delicada situación de Luisa Joaquín Lorca se acentúa por sus problemas de salud, ya que tiene dolencias degenerativas en la espalda, que no le permiten trabajar con normalidad. Está, como explica, a la espera de una valoración médica para conseguir la incapacidad y un sustento con el que mantenerse. Su pareja, Juan Carlos Sánchez, también está de baja laboral por una enfermedad.