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Amor y fervor por la “Alharilla”

“El Llano”, a reventar de gente por la patrona y su romería más esperada
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14/05/2018

Los caballos chocaban sus herraduras contra el asfalto desde primera hora de la mañana. Preparados para la jornada, los jinetes subieron a sus monturas para cabalgar por las calles del pueblo en busca de los hermanos mayores, a quiénes recogieron en sus casas para empezar con la romería de la Virgen.

Carrozas y coches de caballos también siguieron a los jinetes y hermanos mayores hasta la misma puerta del santuario, donde, a lo largo de la mañana, se produjo la presentación de las cofradías filiales. Y es que la devoción por la Virgen de Alharilla, patrona de Porcuna, es compartida por otros pueblos vecinos como Escañuela, Arjona, Lopera y Arjonilla. Por su parte, Inmaculada Peláez es miembro de la hermandad de Porcuna, y considera que es “imposible” explicar lo que se vive durante estos días en el Llano de Alharilla, donde la devoción es tanta que congrega a miles de personas en una de las romerías más concurridas de la provincia.

“Creo que no te lo tengo que explicar, solo con ver lo que hay aquí es suficiente”, dice Peláez, sobre un fervor que traspasa fronteras en Porcuna y parte de los municipios de alrededor. “Es un día muy esperado por todos nosotros, llevamos un año trabajando por celebrar un día que se pasa corriendo”, lamenta la devota de Nuestra Señora de Alharilla al mismo tiempo que muestra su “alegría” por algunos momentos que se dan. “Es muy bonito cuando canta el coro o tocan los tambores, también la salida de la procesión”, dice Peláez con emoción en la mirada.

Las campanas daban la vuelta con su repique para anunciar que la reina de Porcuna salía de su santuario ante la atenta mirada de los fieles. Los colores rojo y dorado confirieron a la imagen de la Virgen un halo celestial difícil de olvidar. Los anderos, con la patrona a hombros y, a veces, sobre la palma de sus manos, trasladaron a Nuestra Señora de la Alharilla por las calles del Llano entre piropos y lágrimas en los ojos de los cofrades, que denotaron el amor profundo de estos pueblos por la patrona de Porcuna.

Cuando la procesión estuvo de vuelta, y llegó a la casa del antiguo santero, se produjo uno de los momentos más emotivos de la romería de la “Alharilla”, ya que el cielo azul se impregnó de rosa, rojo y amarillo, el color de los pétalos, que le llueven por miles justo antes de regresar al templo. Cuando la noche cae sobre las casas del Llano de Alharilla, la romería se torna íntima, ya que es el momento en el que familiares y amigos se reúnen en comunión para celebrar la festividad de la patrona de Porcuna. Por un lado, con mal sabor de boca por el final pero, por otro, con ganas de que el año que viene vuelva a deleitar a los devotos por los caminos del Llano. Diario JAÉN estuvo presente con una camiseta exclusiva para el municipio de Porcuna, así como con una medalla bañada en oro de la Virgen de Alharilla, que pudieron conseguir con su ejemplar de periódico.