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sábado, 18 agosto 2018
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La aldea de Ribera Baja vive sus fiestas de San Jerónimo

La tormenta vespertina no impide la procesión, con destacada participación
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  • DEVOCIÓN. La procesión de San Jerónimo, a su paso por la calle El Barrio, de Ribera Baja.
    DEVOCIÓN. La procesión de San Jerónimo, a su paso por la calle El Barrio, de Ribera Baja.

La aldea de Ribera Baja, situada a orillas del río Velillos, está casi deshabitada. Sin embargo, en verano, decenas de personas disfrutan de sus agradables temperaturas. Desde hace años, los propios vecinos y sus descendientes —residentes en Alcalá la Real y otros lugares— organizan las celebraciones patronales en honor de San Jerónimo. Aunque debería ser en septiembre, debido a la emigración temporera, hace décadas se cambió al mes de agosto.

La programación comenzó el viernes con una velada para toda la familia en la que no faltaron números de magia. También se contó con la música de Juanjo y su teclado. El día grande de las celebraciones patronales fue fue ayer. La mañana arrancó con repique de campanas en la pequeña ermita. En torno a las once y media empezó la misa, oficiada por el párroco, Miguel Ángel Soto. En torno a las dos, el colectivo vecinal ofreció su habitual refresco en el entorno del centro social. Allí, hubo a continuación una comida a base de arroz preparada por la empresa de Ribera Alta El Patio del Mango. Durante el almuerzo, que reunió a decenas de ribereños, habitantes de la pedanía y procedentes de la diáspora, y estuvo amenizado por animada música, se realizaron sorteos. La tormenta vespertina no impidió la procesión de San Jerónimo, un desfile que generalmente une las diferentes partes de Ribera Baja, acompañada de la banda de la asociación Pep Ventura, fieles y autoridades del Ayuntamiento de Alcalá la Real.

La programación concluye hoy con una jornada muy especial. Desde las diez de la mañana se juega a los naipes —brisca y tute subastao—. Para las dos y media de espera un almuerzo de secretaria, también elaborado por El Patio del Mango. A partir de las siete de la tarde toman el relevo los juegos para los más pequeños. Tras una corrida de motos, a las ocho y media se disputa un partido de fútbol entre Ribera Alta y Ribera Baja. El grupo Nuevo Amanecer ameniza la verbena programada para las diez de la noche. La degustación de chocolate y ochíos cierra la edición de 2018. La penúltima actividad tiene un encanto particular. Se trata del homenaje a los mayores que residen o vivieron en la aldea. Este año se reconoce a Aurora Romero López, Purificación López Alcalá y Antonia Pérez Pérez. Igualmente se recuerda a los ribereños fallecidos en los últimos doce meses, entre los que se hallan el centenario Francisco Carrillo López, “Paco Reverte”; Herminia Martín Ureña, María de la Fuente Moreno y Carmen Palacios Bermúdez, la última molinera de la aldea. Es una ceremonia sencilla, pero cargada de simbolismo y de aprecio hacia las personas que sacaron adelante a Ribera Baja.