Actualizado
miércoles, 17 octubre 2018
20:33
h
URGENTE

Cinco años y 45 meses de cárcel por atracar en una gasolinera

Los dos autores del asalto, ocurrido hace más de un año en Castillo, son dos vecinos de la ciudad de la Mota
  • NEGOCIO. Estación de servicio de Castillo de Locubín donde ocurrieron los hechos.
    NEGOCIO. Estación de servicio de Castillo de Locubín donde ocurrieron los hechos.

AM. A. G. A., alias “Negrete”, y a M. P. M., conocido como “Americano”, el atraco a una gasolinera de Castillo de Locubín les ha salido caro. Ambos, vecinos de Alcalá la Real, ya fueron enviados a prisión después de ser detenidos por los hechos, ocurridos el 3 de septiembre del año pasado. La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Jaén confirma la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número 1 de la capital jiennense. Esto significa que los implicados continuarán entre rejas una temporada. La Justicia impone a M. A. G. A. una pena de cuatro años y medio de prisión por robo con violencia y seis meses por las lesiones causadas al dependiente. Por su parte, M. P. M. afronta tres años, seis meses y un día por la sustracción con violencia y tres mes por el delito de lesiones. En concepto de responsabilidad civil, los condenados deberán indemnizar conjunta y solidariamente a la dueña de la estación de servicio con la cantidad de 6.300 euros y al trabajador apuñalado en la acción criminal con 286 euros por los artículos sustraídos, en 480 por las heridas y en 800 por las secuelas, cantidades a las que se sumarán los intereses legales.

La sentencia de la Audiencia se dicta después de que M. A. G. A. recurriera en apelación el fallo inicial. La abogaba reclamaba la absolución de su cliente o, al menos, que se apreciara la drogadicción de este como eximente incompleta, de manera que se rebajara el castigo penal a dos años, siete meses y quince días de cárcel por el robo y 68 días por las lesiones. Sin embargo, la Audiencia no atiende a la petición, sustentada en una supuesta vulneración del derecho a la presunción de inocencia, ya que M. A. G. A. esgrimía que la única prueba para inculparlo era la confesión de M. P. M. La segunda sentencia destaca que hay otros elementos para atribuirle los delitos, como la aparición en su domicilio de ropa que coincide con la que usó uno de los asaltantes, las grabaciones y las declaraciones del empleado de la gasolinera y un guardia civil, que identificaron, sin lugar a dudas, al encausado. En cuanto a la adicción a la heroína y la cocaína de M. A. G. A., el tribunal cree que no merma su imputabilidad. El juzgado de lo Penal admitía que sufría un leve pérdida de las facultades volitivas —de decidir—, aunque sin llegar a quedar anuladas.

Las dos sentencias recogen como hechos probados que los ladrones llegaron a las seis menos cuarto de la madrugada en un Nissan Patrol a la gasolinera, situada junto a la carretera A-6050, con la intención de robar. Iban con el rostro parcialmente cubierto y llevaban, cada uno, un cuchillo que esgrimieron al empleado de la gasolinera Justo , mientras le gritaban: “Danos todo el dinero, todo lo que haya, que te pincho”. M. A. G. A. le causó un corte en el brazo izquierdo mientras le exigía que abriera la caja registradora y M. P. M. le puso un cuchillo en el cuello para que abriera la caja fuerte. El botín consistió en 6.300 euros de la recaudación, la cartera de trabajador con 115, su móvil y artículos valorados en 171. La víctima, aparte del impacto psicológico, sufrió lesiones consistentes en contusión y una herida inciso contusa en el brazo izquierdo, que requirieron, además de primera asistencia facultativa, tratamiento médico y quirúrgico con dos puntos de sutura, tardando en curar ocho días de los que cuatro fueron de perjuicio personal moderado y otros tantos de perjuicio personal básico. Le quedó una cicatriz de un centímetro y medio “de perjuicio estético ligero”.