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lunes, 19 noviembre 2018
20:33
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URGENTE

La “Pajarita” suma riesgo

Un accidentado denunciará al Ayuntamiento por el estado de la rotonda
  • SUCESO. Alfonso Moya, debajo de su motocicleta, momentos después del accidente sufrido a la entrada de la rotonda de la “Pajarita”.
    SUCESO. Alfonso Moya, debajo de su motocicleta, momentos después del accidente sufrido a la entrada de la rotonda de la “Pajarita”.

Alfonso Moya y su nieto, de diez años, regresaban de un cumpleaños, el sábado pasado a las 21:00 horas, cuando ocurrió el terrible suceso. Moya, con más de cuarenta años de experiencia en motocicleta, se dispuso a tomar sobre la conocida rotonda de la “Pajarita”, al final del Paseo de España y, a pocos metros de la entrada, las ruedas resbalaron y ellos cayeron a la carretera. Como resultado, Alfonso Moya sufrió una rotura de tibia, peroné y tobillo. Ahora lleva un hierro desde la rodilla hasta el empeine y no puede apoyar el pie en un mes. Su nieto, por fortuna, apenas muestra unas laceraciones, y fue el encargado de inmortalizar el momento con la cámara del teléfono móvil y explicar a la Policía Local lo ocurrido mientras sacaban a su abuelo de debajo de la moto.

La causa, según los testigos, fueron los restos de arena que se suelen echar para secar líquido de aceite o de gasolina que puede haber en el asfalto. “No es normal que eso esté ahí, porque sé que lleva mucho tiempo y lo único que consigue es poner en peligro a los motoristas”, cuenta Moya, indignado, que está decidido a dar un paso más y llevar el asunto al Ayuntamiento. “Ha habido varios accidentes en el lugar y no puede ser que siga así. Además, yo ya estaba dado de baja por otra enfermedad, y si ahora el médico me da de alta, ¿quién me paga los inconvenientes? ¿Qué ocurre con mi familia?”. Moya describe la situación en su casa, que al ser el único que tiene el carné de conducir, han tenido que pedir ayuda a un sobrino de su mujer para los traslado, pues viven en el campo, pero “no se puede seguir así”, asegura. Es más, han contactado con un taxista para que les haga un presupuesto por un servicio continuado, por el bien de sus familiares. “Tengo un coche que nadie puede coger, y ahora una moto que está destrozada”. Están a la espera de la respuesta del seguro. Moya recuerda el momento con mucha angustia. “Lo primero que pensé fue en mi nieto, cómo estaba, si había salido ileso”, afirma, y añade: “Pero el accidente le ha afectado y tiene miedo, no quiere subirse a la moto, por si vuelve a ocurrir”. Guarda cada momento previo y posterior al suceso con gran claridad. “Siempre tomo las curvas con mucho cuidado, tengo experiencia a dos ruedas y sé lo peligrosa que es la velocidad en las rotondas, así que iba muy lento; pero fue antes de entrar cuando ocurrió”.

Según Moya, los restos de “arenilla” continúan en el lugar y son visibles, lo cual representa todavía un peligro para otros motoristas que pueden tomar la curva, con más o menos velocidad, y terminar, igual que él y su nieto, en el suelo. “No quiero que le pase a nadie más”, declara, por eso, en cuanto concluyan las revisiones médicas hará una reclamación por vía judicial al Ayuntamiento. El periódico trató de ponerse en contacto con la concejalía de Seguridad y Tráfico, sin éxito.

“Punto negro” al término del Parque del Bulevar
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Alfonso Moya recuerda que la zona del accidente es peligrosa. De hecho, el sobrino de una compañera de su mujer falleció en un punto muy próximo a donde sufrió él la caída.

Tal como recogió este periódico en diciembre del año pasado, a unos metros de la rotonda y en la calle Ronda de Marroquíes, un hombre falleció al salir su moto de la carretera. Asimismo el mes de octubre de 2016 un vecino de Villargordo sufrió un espectacular accidente en la misma zona. Perdió el control de su vehículo y colisionó contra el bordillo, lo que hizo que diera varias vueltas de campana. El coche quedó prácticamente destrozado e inservible y él sufrió severas heridas.

“Es un lugar muy peligros para las motos”, asegura Moya, que ha sido testigo de vehículos que han pasado a gran velocidad por la rotonda y se convierten, así, en otro riesgo.