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martes, 25 septiembre 2018
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URGENTE

La berrea y la ronca de otoño atraen visitantes

La riqueza de la fauna del Parque Natural Sierra de Andújar supone todo un atractivo turístico para quienes se adentran en el espacio protegido cuando el otoño da sus primeros pasos
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La actividad cinegética es una de las mayores fuentes de riqueza del municipio de Andújar, el segundo más extenso de la provincia de Jaén, tras Santiago-Pontones. Parte de su término está integrado en el Parque Natural Sierra de Andújar, un espacio protegido de 60.800 hectáreas y que abarca parte de términos de otros municipios, como Baños de la Encina, Villanueva de la Reina y Marmolejo. Junto a su rica flora, gastronomía, tradiciones y artesanía, la riqueza de su fauna constituye uno de sus más preciados valores. Entre las diversas actividades cinegéticas, la caza ocupa un lugar destacado. Tal es así que se ha acuñado como atractivo turístico el eslogan para Andújar como “La capital de la Montería”, según se informa a la entrada misma de la ciudad desde la autovía del Sur, en el cruce del que parte la carretera a Sierra Morena, junto al Hotel Del Val, un establecimiento hotelero tradicionalmente significativo en los ambientes de cazadores. En este mismo lugar se levanta un monumento de bronce en el que se muestra una pelea de ciervos y una reala de perros a su alrededor. En la base aparecen inscritos los nombres de algunas de sus más afamadas fincas y cotos de caza, algunas de ellas de grandes dimensiones, lo que hace que una de las características de este espacio natural, en relación con otros, es que están rodeadas de vallas, incluida la finca del Estado en Lugar Nuevo, cerca del Jándula y a los pies del Santuario de la Virgen de la Cabeza. El monumento fue inaugurado el 22 de octubre de 2004 por iniciativa de la Asociación “Exaquo para la defensa de la caza y sus especies”, con la colaboración del Patronato de Promoción y Desarrollo del Ayuntamiento, siendo alcalde Jesús Estrella. Y es que, desde mediados de los años cuarenta en que comenzaron a explotarse las monterías, es esta una de las principales riquezas de la ciudad, en sus múltiples variantes. Como decimos, al pie del monumento aparecen los nombres de algunas de sus afamadas fincas y cotos cinegéticos tales como “Los Escoriales”, “Valdelagrana”, “El Horcajuelo”, “La Nava de Sach”, “Sardina”, “Gorjogil” o el “Fontanarejo”, en las lindes con Castilla la Mancha.

Pero la riqueza cinegética de Sierra Morena no solo depara actividades relacionadas con la caza y con las monterías que desde antaño se llevan a cabo en estas sierras agrestes y plagadas de ciervos, muflones, gamos y algunas otras especies autóctonas protegidas, como el lobo, el lince o el águila real. Más allá de las monterías, que desde mediados de 1940 se vienen desarrollando de forma organizada, delimitadas en los diversos cotos privados de caza, hay otras actividades que van teniendo un espacio destacado en las ofertas turísticas de la sierra, especialmente en esta última década. Una de estas actividades que cada año van teniendo una mayor reclamo, es las conocida como “berrea”, que tiene lugar en septiembre, cuando el aire comienza a refrescar y aparecen las primeras lluvias, y el ciervo, el rey del bosque mediterráneo, se prepara para competir en una lucha brava y sin sangre por el favor de las hembras. La contemplación de las luchas entre venados y la escucha de los sonidos que emiten ofrecen un espectáculo único. Lo que realmente asombra y llama la atención son los sonidos guturales emitidos por los machos avisando de su presencia al resto de competidores. Después, los golpes en el suelo con las cuernas y, por último, la lucha tras la que se alza el vencedor. “Es una lucha por la supervivencia en la que ganan aquellos que están más preparados, los más fuertes. Ellos tendrán la responsabilidad de la perpetuación de la especie”, comenta un guarda forestal acostumbrado cada año a ver este espectáculo agreste y animal, aunque matiza que “ no solo se trata de los ciervos, pues no son los únicos de la berrea, sino también de los gamos, que hacen igual, aunque al sonido de los ciervos se les llama berrea y al de los gamos se llama ronca, pero es similar”, matiza. “ Lo que más sorprende es ver cómo un venado macho y potente se ve cortejado por una veintena de ciervas que lo sigue por el olor. El mayor atractivo son las peleas de los machos por las hembras, alguna que otra vez ha muerto alguno de los machos al enredarse las cuernas sin posibilidad de separarlas. Mueren en el intento de quedarse con las hembras”.

Un vecino de estas sierras nos habla de cómo “ los lugares más frecuentados en la sierra son La carretera de La Lancha, desde donde se pueden ver muchos prados en los que se desarrolla la lucha de los ciervos y por eso es este uno de los lugares más frecuentados sobre todo a la caída del sol, cuando suben muchas gentes en coches particulares y, tras aparcar, buscan lugares silenciosos y ocultos, evitando el fuego o el ruido para poder obtener la mejor panorámica y escuchar los bramidos que incluso llegan hasta grandes distancias. Hay veces que, si sabes situarte en un sitio concreto en el que corra algo de viento, puedes quedarte sobrecogido al escuchar los fuertes berridos que llegar de un lado y de otro y forman una sinfonía que raramente puede escucharse en otros lugares que no sea estos. Es como una melodía propia de Sierra Morena en otoño. Yo tengo 56 años y desde los seis años vengo escuchando estos sonidos, pero cada vez me parecen distintos y mas sobrecogedores”, comenta este guarda ya jubilado.

Para José Luis, guarda forestal en ejercicio, los sitios mejores para poder contemplar la berrea son Prado Llano, la carretera de La Parrilla y el Camino Viejo que baja hasta el Jándula desde San Ginés y que, al atravesar las vías pecuarias, ofrece uno de los mejores lugares para detenerse a escuchar el espectáculo faunístico. También el entorno del embalse del Jándula suele ser un lugar de cita de visitantes, muchos de ellos pertrechos de viandas y bebidas para pasar el atardecer y la noche y escuchar los sonidos de los ciervos. Este lugar está más concurrido y suele ser destino, junto a la carretera de La Lancha de los vecinos de Andújar y de familias enteras que se desplazan una vez acabada la jornada laboral. Cada año sube más gente para estos momentos de berrea,como muestra la actividad en el complejo establecimiento hotelero de “Los Pinos” en Las Viñas. Muy cerca está el Centro de Interpretación del Parque Natural, que ofrece información sobre las actividades cinegéticas de la zona.

Curiosamente en la finca del Estado de “Lugar Nuevo”, los anteriores presidentes del gobierno y algunos ministros solían pasar unos días en estas temporadas para asistir a la ceremonia de la berrea. Tanto los presidentes González como Aznar y Zapatero se escaparon algún fin de semana en periodo de berrea. No así el actual presidente del gobierno, Mariano Rajoy, cuya presencia en estos lares serranos es nula. En otras fincas particulares, y de forma anónima, coinciden en estos días de berrea, personajes famosos de la política, el periodismo o el espectáculo. Entre algunos de los visitantes que acuden de forma privada se encuentra el Rey emérito Juan Carlos, asiduo a una de estas fincas en las que se puede ver “la berrea” y “la ronca”.

los sonidos
de las luchas entre venados son todo un espectáculo

lucha por la supervivencia en la que ganan los más preparados

Los mejores lugares
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El Camino Viejo desde Andújar hasta el Santuario, especialmente en el tramo que va desde el “Mirador de San Ginés” hasta el Jándula y el tramo que atraviesa por las vías pecuarias, es uno de los lugares aconsejados para contemplar la berrea. Otro es el camino que va desde Marmolejo hasta el santuario por “Navalasno” y “La Centenera” en donde hay zonas de incalculable valor hasta llegar a las grandes planicies donde tiene lugar este magnífico espectáculo. Y otros lugares, en los alrededores del embalse del Jándula o en la carretera de La Lancha y de la Parrilla, así como en la carretera de Puertollano desde donde se divisan grandes extensiones de fincas repletas de ciervos y gamos. También en los alrededores del núcleo de población del santuario.

En “Solitario” de Foxá

Son estos días de berrea los que preparan para las monterías de invierno. El escritor Jaime de Foxá publicó un libro llamado “Solitario”, en el que, a modo de fabula, hace de un jabalí perdido en la sierra el protagonista del relato en el que, en un momento dado, evoca la berrea de otoño de esta manera: “Por un día, a mediados de septiembre, sin saber porqué ni cómo, el venado más insospechado, satisfecho quizás de tener otra vez coronando su frente dos cuernas recién estrenadas, libres ya del basto correal, rompe el serrano acuerdo del silencio con un bramido, mitad tristón, mitad combativo (...) Empieza el otoño. Afortunadamente, los venados van poco a poco menguando en sus ardores y el melancólico orfeón que a la noche armoniza, va perdiendo voces hasta irse convirtiendo sucesivamente en dúo de rivales y, luego en romanza de solitario enamorado”.

Libros y tratados sobre caza

Variada es la bibliografía dedicada al mundo cinegético de Sierra Morena desde el siglo XV como aparece en las “Crónicas del Condestable Iranzo”, recogiendo quizás la normativa del Fuero de Andújar en cuanto a las actividades cinegéticas serranas. En el siglo XVI Argote de Molina amplió con detalles y actualizó la obra clásica de Alfonso X el Sabio conocida como “El Libro de la Montería” en el que se habla de estos lugares de la Sierra de Andújar en su última parte. Después llegaron otras obras, como las del Duque de Almazán sobre el arte de la caza y ya en los siglos XIX y XX aparecieron varias obras narrando el costumbrismo propio de las monterías, como es el caso de los libros escritos por Diego Muñoz Cobo y Ayala, Pedro de Morales Prieto, Jaime de Foxá , Santiago Arauz de Robles o José Carlos de Torres, entre otros.

Propuesta de fin de semana

Llegado el otoño, en Sierra Morena se puede pasar un fin de semana no lejos del domicilio habitual. La berrea y la ronca pueden ser una ocasión para realizar un turismo interior, aprovechando los establecimientos hoteleros tanto en la ciudad, como en Las Viñas (Los Pinos) como del Santuario (Hospedería y Buen Gusto) y, además de degustar la gastronomía serrana autóctona, poder realizar paseos por senderos habilitados, o recorridos en bicicleta o caballerías. Se puede aprovechar para conocer la geología de esta sierra agreste, así como la diversa fauna y la rica flora que la cubre, incluso, últimamente, viene siendo habitual un recorrido por zonas de interés prehistórico o de carácter de religiosidad popular o incluso el recorrido que señala las gesta del asedio al santuario. Muchas razones para combinar la berrea con el paisaje.