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viernes, 21 septiembre 2018
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URGENTE
  • LABOR. Agentes de la Guardia Civil inspeccionan dos furgonetas durante uno de los controles efectuados a los “paqueteros” en Jaén.
    LABOR. Agentes de la Guardia Civil inspeccionan dos furgonetas durante uno de los controles efectuados a los “paqueteros” en Jaén.

Se hacen portes desde Jaén a cualquier punto de España. Baratísimo”. Solo hace falta un anuncio —este está sacado de una página de internet— y una furgoneta —que hasta puede ser alquilada— para “montar” una empresa de transporte ilegal. Los profesionales del sector denuncian que está proliferando la competencia desleal, es decir, las personas que realizan mudanzas y transportes de pequeños portes sin la licencia correspondiente. Hay más “piratas” en las calles y en las carreteras que, además, hacen más daño, en una etapa en la que cada encargo es un tesoro. La situación se ha agravado, además, con la irrupción en el sector de nuevos competidores que rayan la ilegalidad. Basándose en la mal denominada economía colaborativa, realizan repartos en condiciones de competencia desleal, ya que no afrontan los mismos requisitos fiscales y de contratación que el resto de compañías.

Tantas son las quejas de los transportistas “legales” que la Guardia Civil de Jaén ha intensificado los controles para tratar de “cazar” a los denominados “paqueteros”. De forma aleatoria, agentes del Subsector de Tráfico de la Comandancia de Jaén establecen vigilancias en las principales vías de comunicación de la provincia, sobre todo en la A-44 (Bailén-Motril) y la Autovía de Andalucía, principalmente en las zonas de Despeñaperros y Andújar.

Los más damnificados por esta competencia desleal son los transportistas que hacen mudanzas o transportes de pequeñas mercancías. Los vehículos pesados no tienen tanto intrusismo, ya que son vehículos más fáciles de controlar por parte de las autoridades. Casi nadie se atreve a ponerse en la carretera con un tráiler y sin papeles. Los que están saliendo como setas son los “paqueteros”, conductores que con pequeñas furgonetas se dedican a realizar portes de paquetes bajo cuerda.

Es difícil perseguir esta actividad por parte de los agentes. Existe un vacío legal, tal y como ocurre, por ejemplo para el sector del taxi con los conductores de Uber y Cabify. Ahora bien, lo que sí pueden controlar los agentes de la Guardia Civil es otros aspectos más relacionados con la seguridad vial. Estas furgonetas de reparto ilegal son un riesgo en la carretera: suelen estar conducidas por personas que no son profesionales, que las pilotan como si fueran turismos —y no lo son—. De hecho, como no están obligadas a llevar tacógrafo, es imposible saber si el conductor ha respetado los descansos reglamentarios, ha circulado a más velocidad de la debida porque tienen rutas que cumplir en un tiempo determinado o lleva cientos de kilómetros a sus espaldas. Además, muchas veces presentan condiciones mecánicas precarias y suelen ir sobrecargadas. La Guardia Civil de Tráfico está estableciendo controles al azar, casi siempre nocturnos y en los que los agentes llevan el apoyo del servicio cinológico: “Están dando muy buenos resultados”, explica un portavoz de la Comandancia de Jaén.

Ha habido denuncias de todos los tipos: exceso de carga, velocidad indebida, alcoholemias e, incluso, por conducción bajo los efectos de las sustancias estupefacientes. De hecho, más del 40 por ciento de los “paqueteros” que fueron sometidos al test antidroga dio positivo. “Es una cuestión que nos preocupa mucho porque estos transportistas ilegales son un peligro para la seguridad vial”, reitera un agente del Subsector de Tráfico de la Comandancia de Jaén. La Guardia Civil anuncia que los controles se intensificarán en la Navidad.

Una actividad en auge debido al aumento de las compras “on line”

Los nuevos hábitos de consumo y el auge de la venta por internet están potenciando un área de la actividad económica concreta: el transporte logístico. El negocio de reparto de paquetería no cesa de crecer y, además, está cada vez más condicionado por el parámetro de la inmediatez. Los encargos realizados sin moverse de casa —una costumbre hasta hace algunos años limitada a la pizza o la comida china durante los fines de semana— se han expandido con velocidad de ciclón a todos los segmentos de la hostelería y el comercio. La nueva premisa, consistente en que cualquier tipo de producto debe estar listo para ser entregado a cualquier hora y en cualquier lugar, ha puesto patas arriba el sector. Esta nueva instantaneidad comercial a domicilio ha provocado una revolución logística que estas semanas, con motivo del reciente Black Friday y las fiestas navideñas, atraviesa uno de los grandes repuntes del año. Desde Correos reconocen que en los últimos años se ha registrado “un aumento de envíos que se acentúa a partir de cada mes de noviembre”. Hace tan solo una semana, los sindicatos denunciaban que la empresa pública estaba “colapsada”, con una media de unos 1.500 paquetes diarios solo en la capital.

De noche y en las principales carreteras

vigilancia. Los controles de la Guardia Civil a los denominados “paqueteros” o transportistas ilegales se realizan fundamentalmente de noche: “Es cuando más trabajan, porque saben que tienen menos posibilidades de encontrarse a los agentes”, explican fuentes de la Comandancia. Hasta ahora, esos dispositivos específicos se han centrado en la Autovía de Andalucía y en la A-44, las dos principales vías de comunicación de la provincia.