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domingo, 23 septiembre 2018
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Manuel Peñalver

Cerezas universales

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Dicen los expertos que las cerezas de Castillo de Locubín son de las mejores del mundo. Textura, sabor, deleite, maravilla, bienestar, salud, prodigio, hermosura. Las cerezas de Castillo de Locubín son una antología del color rojo como los labios de Marylin Monroe, Verónica Lake o Rita Hayworth. Son, asimismo, el verso libre que, entre el alba y la noche, se hace sol rubí en las riberas del Río San Juan y en las acequias, que, cristalinas, convierten las aguas en manantial de la fertilidad. Toda España, Europa, Asia y América suspiran por ellas, como las fuentes de la felicidad en la luna llena del universo. Poetas y novelistas las cantan y recitan como las cantó y recitó el ilustre castillero, José Morales Castillo, padre de la escritora Lola Morales y marido de la, igualmente, escritora e investigadora Dolores Ruiz Sevilla, en el enciclopédico y magistral pregón, que pronunció el 16 de junio de 2017. La prosa de este pregón, robusta y recia, como la simétrica escritura de John Steinbeck y William Faulkner, permanece en el recuerdo como el más sincero homenaje a un pueblo: el suyo y el nuestro: Castillo de Locubín; orgullo de la historia en la Sierra Sur, con sus cerezas universales. Como orgullo es la legendaria Alcalá la Real, a la que escritores, como Paco Martín, convierten, cada día, en tesoro de la Humanidad.