Actualizado
jueves, 20 septiembre 2018
09:31
h
URGENTE

Zabaleta y Goñi: dos artistas jiennenses en la obra de Cela

Ver comentarios

Dos artistas jiennenses conectados con Camilo José Cela a través de la amistad y de sus obras. En efecto, como el Instituto de Estudios Giennenses ha puesto de manifiesto en la exposición mostrada en su sede, ambos pintores ilustraron con éxito obras del Nobel español y, de algún modo, frecuentaron su amistad. Rafael Zabaleta (Quesada, 1907-1960), en el entonces domicilio de Cela, en cuyas paredes tuvo colgado “El carnicero”, cuadro del pintor, subastado durante el pasado mes de abril en Madrid y, en la última edición de FeriArte, nuevamente puesto a la venta por la casa subastadora.

En cuanto la incorporación de los veinticinco dibujos de Zabaleta reproducidos en el El paseante y los Sueños de Quesada, editado en papel Guarro Casas, fueron seleccionados por Cela y Eugenio D’Ors tres años después del fallecimiento del pintor de Quesada. Libro ejemplar dentro de las piezas de bibliófilo; cuyos 25 primeros ejemplares de los 299 que consta la edición, llevaban incorporado un original de los treinta y cinco que consta los Sueños de Quesada, conjunto realizado durante los años finales del decenio de los treinta del pasado siglo. Obras entreveradas por sentimientos de muy diferente índole en los que se perciben atisbos de dos guerras, la europea y la española sin que falten referencias sutiles a un dandismo de pajarita que no llega a clarificar del todo en el texto escrito en su día por Gerardo Diego; a mis ojos, el de mayor tino entre los escritos dedicados a esta serie, deudora de un universo que se acuna en los rescoldos dejados en la mirada de Zabaleta por la exposición celebrada en 1936 por Mas Ernst en el entonces Museo de Arte Moderno, a la sazón situado en la planta baja de la Biblioteca Nacional.

Piezas de reducido formato realizada a la aguada con toques sueltos de pincel y gran economía de línea presentados por Eugenio D’Ors en Villafranca del Penedés (Barcelona) el año 1944, cuyo arranque temático tiene que ver con los temas más conocidos de Zabaleta. Dibujos no fáciles de agarre temático en los que, además de su incuestionable surrealismo no exento de algún atisbo metafísico y el referido dandismo larvado ya aludido, lleva de suyo ciertos impactos y algunos reflejos de lo que inmediatamente después sería el Rafael Zabaleta más conocido y, desde luego, separado de estos sueños de juventud incorporados en el libro El Paseante y Los Sueños de Quesada, cuyo autor de texto es Camilo José Cela.

En cuanto a Lorenzo Goñi y sus imágenes en obras de Cela es más que abundosa; citar aquí siquiera una parte mínima, excede en mucho mi intención. Si deseo hacer notar la relación de ambos y sus encuentros en el entorno de ABC, en cuyo museo —la sospecha de las más de 200.000 previstas en el primer inventario de la citada colección, pueden quedar en 170.000— se conserva un número muy crecido de dibujos realizados por el pintor, dibujante y ejemplar grabador Lorenzo Goñi Suárez (Jaén, 1911 -Lausana, 1992) a cuya mano se deben las seis viñetas y los cuatro grabado al aguafuerte que ilustran y enriquecen el texto de Crónica del Cipote de Archidona; cuyo ejemplar 182 de los 250 de la serie, ha sido mostrado durante los días dedicados a recordar al escritor por el Instituto de Estudios Giennenses. Se trata de un artista que, al que corresponde un sitio central dentro de la pintura española del siglo XX; sin duda, singularizado mediante la exposición montada por la Real Academia de San Fernando de la cual, en su día, dio noticia Diario JAÉN.

Me refiero a la exposición “Goñi y Goya”, dos genios singulares, en una muestra conjunta que rememora el talento de ambos autores, “también incluye la sordera, una discapacidad que les llevó a configurar una personalidad íntimamente ligada a su estilo de creación pictórica”. Exposición dedicada a poner de manifiesto el legado de Goñi y de Goya encontrando paralelismos en dos artistas que separados casi 200 años de distancia, se dan cita común en el modo de crear universos paralelos y coinciden en temáticas y en estilos de contemplación y mirada cuya poética alcanza su cenit en el territorio de lo narrativo, bien que observada la particularísima vocación pictórica de este pintor jiennense de marcada tendencia surrealista.

Los cuatro grabados al aguafuerte y estampados sobre papel Guarro Super Alfa incorporados al libro Crónica del Cipote de Archidona, hace de esta obra, editada en 1977, una pieza de bibliófilo verdaderamente principal. No sería difícil editar una edición facsímil, más nunca otra como la aquí referida y mostrada en la exposición recientemente clausurada, montada por el Instituto de Estudios Giennenses, con motivo de celebrarse el primer centenario del nacimiento del Premio Nobel español.