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domingo, 18 noviembre 2018
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José Manuel Serrano

Va por la perra de Cris

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La perra de Cris —habrá que llamarla así a falta de que su nombre salga del anonimato— pone el foco sobre la inteligencia de los animales y llena de sombras las de los bípedos con pretensiones. Esta perra emigrante acogida en Cataluña merece todo nuestro respeto por conseguir un buen hogar en el que perrear. Gracias a la incontinencia verbal de su dueña es famosa a su pesar y puso el nombre de Jaén en lo más alto del escalafón de Twitter, sirva eso para lo que sirva. Los quince minutos de gloria efímera de Andy Warhol pero en versión perruna y tuitera:

“Mi perra llegó de Jaén hace año y medio porque allí la iban a matar. A los 10 días ya entendía las órdenes en catalán. Ahora ya no atiende a ninguna en castellano ni a su antiguo nombre Decidme. Eres de dónde naces o de dónde te quieren? Pos eso. Aplicad el símil”.

Daño irreparable los caracteres de más en Twitter, como los pensamientos extra de la propietaria de la perra y de la cuenta. Sus ideas están a la altura de la redacción de un mensaje que demuestra que, lamentablemente, también en Cataluña hay problemas en la comprensión lectora. Pero por una vez, pongamos el foco en el reino animal. La adaptación siempre es difícil cuando, por los motivos que sean, tienes que hacer la maleta y vencer la añoranza de ladridos conocidos y pelear por tu trozo de pan más allá del olor de tus esquinas de confort. Sin duda tuvo la suerte de caer en un hogar en el que se la estima, de hecho, es “mes que una casa”, porque en escaso tiempo y sin que mediara más que el amor de Cris, la perra logró entender perfectamente el catalán y olvidar nuestro bable jiennense, aunque aún se le escapen furtivos “ni pollas” en la intimidad. Así, que duda cabe, en menos de un año y dado que el hogar de Cris es independentista, tendrá su carné de perra integrada e “indepen” e irá a las “manis”, según la jerga de su dueña. No será la típica perra charnega sin pedigrí alguno. Puede, incluso, que aparezca como símbolo de los refugiados caninos, ya que hay que recordar que entre la matraca escuchada de su dueña está el mensaje de que España es una estado fascista y antidemocrático.

La suerte de la perra de Cris contrasta con el viaje fallido a tierras catalanas del lince Litio. Un lince avispado, viajero, con don de gentes, políglota incluso que tras lucir palmito por Andalucía tomó rumbo hacía Portugal que, al margen de Cristianos, siempre merece una escapada. Quizá entró por el Algarve, bella zona turística, con playas preciosas y precios populares. Tras solazarse y pasar una temporada, melancólico de tanto fado, tristón por la “saudade” y tras probar las 1.000 maneras de hacer bacalao que tienen los lusos, volvió a la península, territorio conocido donde continuó su viaje como cualquier mochilero sin rumbo fijo, guiado por su mejor olfato. Hete aquí que como el que no quiere la cosa acabó con sus posaderas en Cataluña. Una vez detectado, y ante la falta de conejos, que ponían en peligro su viaje, tuvo que ser capturado. Se desconoce, es decir, no hay evidencia científica, si el felino en el poco tiempo que estuvo por allí logró o no la necesaria inmersión lingüistica. Un equipo, comandado por el biólogo jiennense Miguel Ángel Simón, marchó para lograr su captura y con el típico conejo señuelo se le pudo atrapar cerca de una zona boscosa en Santa Coloma de Cervelló. No sabemos si era un inadaptado, aunque cabe fantasear de la suerte que hubiera tenido de cruzarse con la inefable Cris.

No obstante, hay que saber escuchar a los animales. En tiempos de la guerra fría, Suecia estuvo a punto de atacar a la Unión Soviética por unos ruidos de submarinos que identificaban los radares. Hasta que un especialista descubrió que era un banco de arenques que, como maniobra evasiva ante los peligros, ventoseaban de manera conjunta. A saber qué opinará de todo esto la perra de Cris.