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domingo, 23 septiembre 2018
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URGENTE
Imagen FRANCISCO CASAS
Francisco Casas

Todos desean el Gordo

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Desde primera hora de la mañana en todos los rincones de España se escucha por las emisoras de radio y televisión ese soniquete pegadizo y casi familiar que combinando números y dinero es como el ritual con el que la esquiva fortuna anuncia cada año el comienzo de las fiestas navideñas. Hoy se celebra el sorteo de Lotería de Navidad y es posible que el fervoroso deseo que yo tenía en mente a la hora de comenzar a escribir este artículo se haya hecho venturosa realidad, aunque lo más probable es que no sea así. Imaginaba lo contento que estaría alguno de mis lectores si en este momento ya hubiese resultado agraciado con un buen pellizco del Gordo, y me recreaba en la idea de verlo aparecer en la tele brindando con alegría e incluso enseñando a todos la prueba fehaciente de su buena suerte y la cadena de hechos y circunstancias a través de las cuales había llegado a adquirir el número mágico que ahora está en todas las pantallas, ese número con el que tantos han soñado alguna vez. Los humanos necesitamos creer que en cualquier momento de nuestra vida podemos tener un golpe de suerte que cambiará de alguna manera positiva nuestra forma de vivir; por esa razón tan sencilla solemos repetir una y otra vez algunas pautas que en teoría pueden llevarnos a conseguir ese deseo, y por tanto caemos en la onerosa tentación de participar como actores activos o pasivos en los juegos de azar, ya sea jugando al bingo, la ruleta, los naipes y la quiniela, o comprando la primitiva, los iguales y la lotería. Hoy es el día de la lotería por antonomasia y esperamos que caiga el Gordo en el número que hemos comprado. Todos deseamos que nos toque algo en este reparto, aunque sea sólo la pedrea o una terminación. Si es el Gordo miel sobre hojuelas y si no cogemos nada, que es lo habitual, siempre podemos recurrir a una de esas frases típicas del día con las que aceptamos con cierta resignación que esta vez tampoco hemos tenido suerte y a renglón seguido muchos nos olvidaremos de la lotería hasta las próximas Navidades.

Jugar a la lotería es una afición que afortunadamente no está demasiado extendida entre la gente corriente porque supone un desembolso de dinero que no todos pueden soportar y hay otros gastos mucho más necesarios a los que atender, pero eso no quiere decir que no se juegue bastante más de lo que sería prudente y en ocasiones llega a ser un grave problema para aquellos que no se pueden sustraer a ello, los cuales en casos extremos suelen ser calificados como ludópatas. Pero en el sorteo de la Navidad es muy probable que siguiendo la tradición muchos compren lotería por si le toca el Gordo a algún amigo o conocido, en la tienda del barrio, en el bar donde toma café algún que otro día, en fin, en el entorno cercano donde hemos tenido ocasión de comprar. Por esa razón hay que comprar para intentar no quedarse como el único al que no le ha tocado. Esto es más que comprensible y aceptado socialmente, aunque en el fondo todos sabemos que eso no suele suceder ningún año, nada más que a unos pocos afortunados que machaconamente nos presentan una y otra vez en las noticias de este día, que muchos llaman de la salud, porque nos sentimos si no satisfechos porque tampoco ha podido ser, sí contentos porque tenemos salud y eso es lo más importante.

Siendo yo muy niño recuerdo como una anécdota muy instructiva que a un señor bodeguero de Santa Cruz de Mudela que venía con un camión repleto de cubas, repartiendo vino de su propia cosecha por las tiendas de comestibles de nuestra provincia, le preguntaron si le había tocado algo en la lotería de Navidad, y este miró con cara de extrañeza a su interlocutor y después de una buena pausa le contestó con una frase que años después supe que era un refrán y jamás he olvidado: No hay mejor lotería que trabajo y economía. Es muy dura esta frase para aquellos que confían en la suerte para encontrar remedio a sus cuitas pero también es muy cierto que es un camino mucho más seguro e incluso provechoso. Les reitero mis deseos de que su número haya resultado agraciado en el sorteo de hoy y aprovecho para desearles felices fiestas y próspero Año Nuevo.