Actualizado
martes, 21 mayo 2019
14:14
h
URGENTE
Imagen MIGUEL LECHUGA
Miguel Lechuga

Teléfono de los Valores

Ver comentarios

En esta ocasión la Gala de los Jiennenses del Año 2018 la disfrutaré por partida doble. En primer lugar, como colaborador de Diario JAÉN, es toda una gozada asistir cada año a este reconocimiento que la sociedad jiennense rinde a personas e instituciones que a diario dan lo mejor de sí para hacer de Jaén una provincia más grande, más humana y con más calidad. Y en segundo lugar, como voluntario de El Teléfono de la Esperanza, no puedo ocultar mi alegría al ser galardonada esta organización no gubernamental con el Premio Jiennense del Año en la categoría Valores Humanos. Vaya por delante mi reconocimiento y enhorabuena a todos los premiados que engrandecen a nuestra provincia que tan necesitada está de emprendimiento y originalidad. Los galardonados son ejemplos de trabajo, esfuerzo, sacrificio, tesón y convencimiento, lo que les vale para este reconocimiento que, sin duda, los empujará aún más para seguir trabajando por sus sueños, sus deseos o sus anhelos. Pero permítanme que hoy, por razones obvias, dé mi testimonio como voluntario en El Teléfono de la Esperanza, organización a la que pertenezco desde hace algunos años. La salud emocional es muy importante para ser feliz, pero no todas las personas viven en condiciones idóneas que les procuren un correcto equilibrio emocional con el que disfrutar de una vida digna. Problemas familiares, sociales, relacionales, heridas de alguna etapa de la vida no sanadas o la falta de herramientas para aprovechar lo positivo que la vida nos regala cada día, son algunas de las causas que hacen que muchas personas marquen el número del Teléfono para ser escuchadas y que una voz al otro lado del hilo telefónico les ayude a descubrir caminos para reconstruir una paz perturbada. Con la escucha y con los talleres de salud emocional que se programan cada año soy testigo de que son muchas las personas que logran cambiar su manera de vivir, son muchas las personas que se recomponen, son muchas las personas que adquieren hábitos, comportamientos y actitudes que les permiten ser más felices. Es mi pequeño testimonio para esta gran labor humana.