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martes, 21 mayo 2019
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Museos

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Decía el profesor Galera en clase que es propio de la naturaleza del ser humano sentir la pulsión por coleccionar todo tipo de cosas. Se remontó a la Revolución francesa para aclarar que fue a raíz de que desapareciera el concepto súbdito y apareciera el concepto ciudadano, dentro de un régimen liberal vinculado a los nacionalismos, cuando se apuesta por desarrollar el concepto Museo. El ICOM (Consejo Internacional de Museos) define a los museos como: “Instituciones de carácter permanente que adquieren, conservan, investigan, comunican y exhiben para fines de estudio, educación y contemplación, conjunto y colecciones de valor histórico, artístico, científico y técnico o de cualquier otra naturaleza cultural”. Las funciones o características fundamentales de los museos son: conservar y catalogar, mediante el estudio; restaurar, para el buen estado de la pieza; investigar, confeccionando una ficha bien hecha. Los tipos de museos pueden ser de naturaleza general y de naturaleza monográfica; su titularidad puede ser privada o pública; y la colección puede tratar de: Ciencias, técnicas, naturaleza, historia, arte, arqueología, biográfica, religiosa, botánica, patrimonial, etcétera. Hoy día, todo es museable, de hecho, el deseo de coleccionar apertura museos de temática muy precisa. El museo tiene que ser dinámico, estar vivo, para que nunca parezca algo fosilizado. Los museos deben difundir y exhibir lo sublime, tanto de sus contenidos como de la pieza arquitectónica (edificio) que los alberga. Buenos ejemplos son el: British Museum (1759), Ermitage (1764), Museos vaticanos (1782), Louvre (1793), Prado (1810), Altes Museum (1825). Resulta curioso que Estados Unidos, al no tener una historia propia, abriera el Metropolitan Museum of Art, con obras compradas principalmente en Europa. En el museo encontramos imágenes que nos subyugan; signos diversos que pueden ser interpretados según quien los contemple y es fácil encontrar una parte que sustituye a un todo (metonimia). Los museos enseñan deleitando, de ahí que se acceda a su interior con un estricto sentido religioso, y de ahí que se comprenda el interés que despiertan en gentes de culturas diferentes. Gracias a la museología conocemos el concepto teórico del museo, y con la museografía, sabemos la técnica y la práctica de una exposición: lo primero que aprendemos es que las obras se colocan de izquierda a derecha, y de abajo arriba, en estrechas y alargadas galerías que describen a la perfección la secuencia narrativa de lo expuesto, que el cuadro debe situarse a treinta centímetros del suelo; qué color es el elegido para techo y paredes; que una escultura se expone con una amplitud de diez metros a su alrededor, etcétera. El museo es un buen correlato de la imagen, está considerado como un centro de investigación y contiene una buena biblioteca. En otro capítulo, destacó la sala Rubens del Louvre que se ve como las secuencias de una película; hizo hincapié en la transcripción literal de un texto en una imagen (écfrasis). Dijo que el suntuoso edificio de la Diputación de Jaén, podía haber sido un excelente museo nacional, así como el Museo Íbero. Recordó que todo lo que está a dos metros bajo tierra es patrimonio protegido y pertenece al Estado y, para aquellos que sacan obras del país, recordó que el Estado tiene derecho de retracto sobre esas obras.