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martes, 25 septiembre 2018
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URGENTE
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Ignacio Ruiz

Museo Teleco de Canena

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T enemos miles de cosas a nuestro alrededor que van desapareciendo sin que nos demos cuenta. En ocasiones hay que mirar desde fuera para poder percibirlo. Paso a explicar el motivo de mis elucubraciones. Estamos en plena época estival y nos encontramos fuera de nuestra tierra con amigos que conocen Jaén, a los que le preguntamos que qué es lo que más le ha gustado. Para enriquecernos, preguntémosles mejor lo que no les ha gustado, nos quedaremos sorprendidos de detalles que tenemos delante de nuestros morros y no los hemos apreciado. Tratando de llegar a cabo este experimento, mantuve una conversación con el teleco jubilado de telefónica José Ramón Iglesia y comenzó a contarme las excelencias que vio en una visita a Jaén que realizó para conocer nuestro museo Íbero. Lo primero fue decirme que el edificio es una joya, aunque piensa que una sola colección que ocupa solo el 10% de la capacidad del edificio es muy poca cosa para la apertura del mismo. Medio en serio y medio en broma me comentó que el museo era minimalista solo en parte, ya que en la placa de inauguración se puede leer “Su majestad el rey inauguró el museo Íbero de Jaén el día ...”. Por lo que si se estaba ahorrando en letras no indicando que rey fue, también podían haberse ahorrado lo de museo Íbero de Jaén y dejarlo solo en museo. Comentamos que tenemos algunas joyas de las que no somos conscientes, como por ejemplo: ¿sabéis que las antiguas cabinas de teléfonos tenían nombre? Pues 7581A es el nombre de la cabina que se encuentra en perfecto estado de conservación y de uso en la plaza del ayuntamiento de Santiago de Calatrava. En España se popularizó la cabina de aluminio y vidrio desde 1963 hasta los 80, en los que el modelo se fue abandonado en favor de otros de plástico más baratos. Estas primeras cabinas sufrieron el vandalismo durante años, lo que suponía tener que reponer cristales, puertas y herrajes periódicamente. Los paneles de vidrio se reparaban ya que eran los que daban soporte a la publicidad, pero las puertas y demás herrajes que no eran imprescindibles para su uso, dejaron de reponerse, por lo que posiblemente sea la última cabina de este tipo que quede en perfecto estado de uso en España, por lo que se debería de cuidar, mantener y conservar cómo oro en paño por ser una pieza única de museo en vivo. Terminamos hablando de Canena. Este pueblo de 2.000 habitantes, tiene un ratio que lo hace destacar, y es el gran número de Ingenieros, médicos, profesores, etcétera, que pudiera ser de los más altos de España. Cuenta con un museo de las telecomunicaciones que es único en Andalucía y el segundo mejor dotado de España. Se inauguró en el 2010 y está situado en el edificio del antiguo ayuntamiento. Las piezas se obtuvieron gracias a un acuerdo con la fundación Telefónica de la colección histórico-tecnológica. Este museo ofrece una amplia panorámica de la evolución de las telecomunicaciones, al tiempo que constituye un homenaje a los colectivos profesionales y a las tecnologías. Va desde los primitivos sistemas de comunicación hasta lo último en conexiones vía satélite. Fue promovido por exempleados y directivos de la compañía telefónica, que tienen como nexo común ser naturales de Canena. Uno de los principales impulsores fue Cristóbal Torres, teniente de Alcalde y director del departamento de internacional de la compañía, colaborando muy estrechamente Juan Rufino, director de logística de la fundación Telefónica, también nacido en el pueblo al igual que una cincuentena de sus paisanos que trabajan o han trabajando para la compañía, muchos de ellos en puestos directivos. El nexo que une a estas personas no es solo el ser o haber sido empleados de Telefónica, sino el cariño a su pueblo, y no lo demuestran con aspavientos sonoros, fingidos y cínicos, sino en silencio con trabajo y obras. Creo que es el momento para visitarlo porque como un día leí: “la historia, como la vida misma, no solo avanza con lo que está por llegar, también con lo que dejamos atrás”.