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martes, 23 octubre 2018
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Juan Espejo González

Mi lío particular con los trenes

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  • ¿ALTA VELOCIDAD? Con esta inversión nos quieren contentar, con unas traviesas hasta Alcázar de San Juan? Bendito sea Dios, más paciencia que el santo Job con sus políticos.
    ¿ALTA VELOCIDAD? Con esta inversión nos quieren contentar, con unas traviesas hasta Alcázar de San Juan? Bendito sea Dios, más paciencia que el santo Job con sus políticos.

Debo confesarles que no he hecho los deberes como cabría esperarse de un cronista ya con canas, sea por el calor que amaina pero anula voluntades a pesar de la bajada en bochorno, fuere porque uno no está ducho en algunos temas, el caso es que ando un poco perdido, con destino más o menos claro pero sin rumbo, no me hallo, es la verdad verdadera. Y con el tren, no hay que esconderse, no sabe uno a qué billete atenerse. Voy al grano, les confieso que me pierdo y les pido que me ayuden en tal desaguisado mental que tengo encima. Resulta que de siempre quien quisiese abandonar Andalucía por vía férrea debía pasar por Despeñaperros, o sea, por nuestra querida y soñada Jaén. Hasta que un día alguien del Gobierno de entonces (González de presidente) se inventó el AVE con motivo de la Exposición Universal de Sevilla en 1992. El chucuchú del tren empezó a amainar por Sierra Morena y Brazatortas, en Córdoba, cogió el testigo de las nuevas caravanas de acero. Desde ahí hasta nuestros días, la pescadilla que se muerde la cola, no hay buenos servicios, no hay pasajeros; no hay pasajeros, no se dota de infraestructuras a la zona más olvidada de Andalucía. Tal fue el caso del abandono, que durante casi tres años no ha pasado por la tierra del Ronquío ningún tren procedente de Granada. Para contentarnos, y que siguiésemos siendo dóciles, se inventaron en los años de Aznar una cosa que se llamaba velocidad , que no tenía nada que ver con el AVE, qué cosas, pero que contentaba conciencias y daba argumentos a los políticos locales para defender sus banderas. Y resulta que, tras el repaso en años que les he hecho, de Despeñaperros como salida y entrada para todo al de ahora, que apenas media docena nos despiertan del sopor veraniego, estamos tan contentos en Jaén porque se está avanzando en la conexión Jaén-Las Infantas en esa línea con decenios que nos callaba la boca y que, albricias, nos llevaba hasta Alcázar de San Juan; hasta Madrid, no, hasta un poquito más de la provincia de Jaén. Vuelvo al agua del chilanco a refrescarme a ver si así me vuelvo menos crítico, que para crípticos, los políticos vende humos. ¿O será que de verdad todo es tan bonito y yo me lío?