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miércoles, 20 marzo 2019
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URGENTE
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Carmen María de Carboneros

La cuneta-tumba

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Llevamos demasiado tiempo escuchando el bombardeo nacional en los informativos diarios de temas políticos de la memoria con demasiada frivolidad sobre un nuevo kilómetro por descubrir, en el que insertar los restos del dictador español. La solución podría ser la siguiente, es decir, con una operación casi de sorteo, si así es, averiguar el número de cunetas existentes en nuestro país donde se asesinaron a miles de corazones libres de color rojo, señalados y acusados por aquellos hijos de vecino que su odio y cainismo no les daba más que para engominarse el pelo y fumar un cigarrillo vigilando en esquinas y lugares públicos, para luego soltar la infamia a través del chivatazo y así con el “chisme” destrozar miles de familias sesgando y truncando sus vidas. Numerar esas cunetas, asignar cada número a una ubicación-cuneta, y que la suerte del pariente vivo más cercano al dueño de los restos a exhumar en el Valle de los Caídos, con su mano “inocente”, ubique en uno de esos kilómetros los restos con total derecho, compartiendo el sabor de la tierra con seres represaliados y contemporáneos de dolor y dictadura, eso sí, sin reseñas, siendo solidarios con aquellos que con nocturnidad, alevosía y premeditación fueron asesinados y hasta enterrados como anónimos seres, sin derecho a recibir una digna sepultura y en su momento avergonzando y adulterando la vida de sus familiares. Quizás de este modo, la cuneta-tumba elegida al azar del sorteo evitaría la peregrinación de criaturas no bienvenidas a ese cementerio donde parte de las 33.815 almas cavaron su tumba, y seguramente no hicieron una fosa, a golpe de martillo y cincel, para el dictador que les sesgó la vida, en la mayor tumba tallada a cielo abierto sobre la Sierra de Guadarrama. Las piedras no tienen prisa por moverse, y las de la Almudena hablan del amor que Jesucristo predicaba, jamás formaron tal catedral para ser lugar de peregrinación donde el quinto mandamiento “No Matarás” sería ultrajado, ellas son sabias y si hablaran la historia sería otra. Que no busquen esa tumba en la piedra tallada sino en la tierra callada. Inhala.