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jueves, 20 septiembre 2018
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URGENTE
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Miguel Lechuga

Feria del libro, una fiesta

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Soy de las personas que aprovechan oportunidades para defender las bondades de la lectura y reivindican actividades que fomenten hábitos lectores. Normalmente, cada año, aprovecho la celebración de la Feria del Libro en Jaén para publicitar dicho evento y aportar así mi pequeño granito de arena en favor de la cultura del libro.

En esta ocasión lo hago con tiempo suficiente, para que podamos organizar nuestras agendas y poder participar en algunas de la actividades que se van a desarrollar durante la próxima XXXIII Feria del Libro en nuestra capital, a celebrar desde el viernes 4 al domingo 13 de mayo de 2018, en la Lonja de la Diputación.

En esta edición, entre otros autores, participarán las novelistas periodistas Sonsoles Ónega, Mara Torres o Cristina Fallarás; la finalista del Premio Planeta, Cristina López Barrio, por “Niebla en Tánger”; o los escritores jiennenses Antonio Reyes y Luis Emilio Vallejo Delgado. Igualmente se celebrarán actividades de dinamización lectora destinadas a la población infantil y juvenil, a las que asistirán alumnos de centros de enseñanza que podrán conocer a autores como Blue Jeans, Pedro Molino, Blas Rueda, Áurea Poncelet o Antonio Gómez Yebra. Imposible redactar aquí las innumerables bondades de la lectura, pero sí que trato de animar a participar, a disfrutar, a dejarse seducir en algunos de los actos que próximamente se celebrarán en torno a esta Feria del Libro que, ya el año pasado, retomó su formato tradicional en la calle. Es una fiesta, la fiesta del libro, la fiesta de la lectura, la fiesta de los sueños, la fiesta del pensamiento. “Un niño que lee, será un adulto que piensa”.

Los que opinamos que “un hogar sin libros es como un cuerpo sin alma” estamos convencidos de los beneficios que aportan las páginas de un buen libro cuando duele el alma, “leeré hasta que me sienta mejor”. La lectura transmite vida, “un lector vive mil vidas antes de morir, el que no lee, solo vive una”. Invito a sumergirse en las páginas de los libros, convencido de que “se puede hablar, reír, llorar, cantar y aprender en silencio... a eso se llama leer”.