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domingo, 17 febrero 2019
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José Villar Casanova VICA

El bostezo nacional

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Si se observa con algo de atención el panorama político nacional se comprende con facilidad que programas como “Gran Hermano Dúo” tengan que apretar a los concursantes para que se esfuercen en ofrecer espectáculo —bochornoso, por supuesto— para poder competir con las actuaciones de los políticos y así tratar de conseguir la atención del público.

Pero tanto tomate cansa y, cada día más, el bostezo nacional se va generalizando, harto, aburrido, de tantas situaciones lamentables, desafortunadas. Cada día me interesan menos los debates políticos. Conozco a todos los contertulios y a la mayoría de los invitados que comparecen. Siempre dicen lo mismo a favor de su equipo. Ya no me sorprenden porque esto es como si fuese un programa de humor y los humoristas contaran siempre el mismo chiste. Hay políticos que ya llevan algunos años lejos de las primeras páginas informativas que, cuando encuentran una ocasión para hacerse notar, vuelven diciendo simplezas como las que dejó caer José Blanco “Pepiño”, quien fue ministro de Fomento en la época de Zapatero, refiriéndose a la manifestación del pasado domingo en Madrid. ¿Eso es todo lo que le da de sí su intelecto? Es igual, mientras millones de españoles no pueden conciliar el sueño abrumados por los problemas vitales, Pepe Blanco sigue durmiendo plácidamente en el mullido y bien remunerado lecho político como diputado del Parlamento Europeo. Este es uno más de los centenares de políticos de todos los partidos que firmaron para seguir cobrando a perpetuidad. Felipe González, Alfonso Guerra, Ibarra y otros, ante la situación del país y la cerrada postura de Pedro Sánchez, se han dejado escuchar y es verdad que algo dijeron. Pero Pepiño... Con estas cosas cómo no se va a aburrir el personal. Prueba de este hastío fue la manifestación del pasado domingo a la que, ni con viaje pagado, acudieron en la cantidad que los organizadores esperaban. Y es que los políticos no cesan de hablar pero los problemas del país no se solucionan. Ni los de este país ni los de esta ciudad nuestra. Pero todo tiene su límite y parece que a Pedro Sánchez ya le faltan las palabras para construir excusas y también agujeros por donde poder escabullirse de sus promesas y de su responsabilidad. Vamos a ver cuántas fechas se manejan para que las elecciones generales puedan por fin celebrarse.

A lo mejor se inventa un calendario nuevo.