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lunes, 20 mayo 2019
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URGENTE
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Gaspar Sánchez

El bono social

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Se han preguntado ustedes qué es esto del bono social? Sí, lo sé, nos han bombardeado a través de anuncios televisivos, toda una campaña mediática para que no olviden esas familias numerosas, de rentas bajas y pensionistas, que debían renovarlo antes del pasado día 8 de este mes de octubre cuya solicitud —eso no se lo ha explicado nadie— es todo un engorroso proceso que ha hecho que muchas personas no hayan sabido cómo hacerlo ni cómo proceder ni a dónde dirigirse ni, tan siquiera, cómo reclamar en caso de la muy probable negativa que pudieran recibir como respuesta a su petición, aun habiéndolo disfrutado en un principio. Bien, todo este absurdo papeleo aderezado de superflua burocracia “lava cara” va dirigido a las propias compañías de electricidad, las mismas que responden a sus clientes, normalmente, diciéndoles lo que adelantábamos, que no pueden acogerse a este beneficio, aunque los datos fiscales del cliente en cuestión sean proporcionados por el propio ministerio correspondiente. Entonces, ¿en qué quedamos?, renovar, ¿para qué?, para decir no. Bueno, esto no lo acaba de entender el ciudadano de a pie, el que va a comprar todos los días al mercado o el que charla con el vecino en la plaza del pueblo. Es decir, para esas señoras y señores pensionistas que difícilmente llegan a final de mes, esto es desesperante y, si me apuran, punto menos que vergonzoso, además de inconcebible e inexplicable, toda vez que ha sido ya aplicado. En el caso, por ejemplo, de un jubilado, que ni siquiera tiene que hacer declaración de Hacienda, ¿dónde está la “trampa” para la no concesión o no renovación de su bono?, fácil: si bien entraría en ese grupo de presuntos beneficiarios que se denominan “personas consumidoras en situación de vulnerabilidad” por percibir una pensión mínima, al convivir con su cónyuge, que percibe tres euros más... ¡Ya ven! En este caso esos tres euros le hacen perder el beneficio, ya que este segundo pensionista computaría como miembro de esa unidad familiar, por lo que ese descuento del 25% mensual en su factura de la luz se habría esfumado como por arte de birlibirloque. ¡Agárrense, que vienen curvas!