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viernes, 16 noviembre 2018
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URGENTE
Imagen MIGUEL LECHUGA
Miguel Lechuga

Descansar y disfrutar

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Estamos en pleno verano y pienso que las dos palabras que más utilizamos para transmitirnos buenos deseos durante las vacaciones son las que dan título a este artículo: descansar y disfrutar. Efectivamente, después de meses de trabajo intenso necesitamos unos días de descanso y disfrutar de las actividades que programamos para estos días de asueto que difícilmente podemos realizar en otra época del año. Pero a veces ansiamos con tantas ganas las vacaciones de verano que parece que el resto del año no somos capaces de disfrutar. Cada cual que piense con qué es capaz de disfrutar, pero ya estamos en el mes de agosto y muy pronto volveremos a nuestra rutina diaria con los quehaceres típicos de cada día; opino que nuestra capacidad de disfrute tiene que mantenerse viva el resto del año gracias a la cantidad de ocasiones que la vida nos regala a diario para sentirnos gozosos. Hay quienes se pasan todo el año pensando y deseando las vacaciones de verano, yo prefiero disfrutar cada día del año, esté o no de vacaciones, de todos esos pequeños o grandes momentos que me hacen sentirme especialmente bien, feliz, contento, agradecido. Así, con la lectura de un buen libro, un paseo con tu pareja dialogando, un café con alguien con quien compartir y enriquecerse, una comida con la familia, el esmero en el trabajo, algo de estudio o formación, el voluntariado en una asociación o alguna ONG, el trabajo en la parroquia, si eres creyente, la dedicación con los hijos, la atención a familiares mayores dependientes, etcétera, son solo algunas ideas para que el disfrute no se reduzca a verano o fin de semana, pero necesitamos cambiar nuestra mirada. “Todo en esta vida es una cuestión de perspectiva. Procura tener un buen ángulo” leí el otro día. La mejor parte de nuestra vida está en disfrutar los pequeños momentos que pasamos con quienes nos importan. En mitad del descanso y el disfrute de estos días, una buena opción es pensar y programar para que el resto del año se convierta en una bendición para nosotros y los que nos rodean, cambiando el trabajo bajo presión por el trabajo bajo pasión.